«¿Y si la escena del sueño siempre es una escena de escritura?». Jacques Derrida
«Sócrates compara con una droga (Phármakon) los textos escritos que Fedro ha llevado. Ese Phármakon, esa “medicina”, ese filtro, a la vez remedio y veneno, se introduce ya en el cuerpo del discurso con toda su ambivalencia.» Jacques Derrida
Por Armando Almánzar-Botello
A Ezra Pound, in memoriam
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Dedos verdes de la luna curiosa
apartando las ramas espesas
de la noche.
Ruido imperceptible entre las hojas
nuevamente...
En los tallos secretos:
¡tris! o ¡clic!...
¿Es un pájaro bullendo
en la copa del almendro;
la ciguapa revertida
que se ensombra;
el ruido de las dríadas
del manzano en la niebla,
o es la luz que
pasta?...
Allí cerca,
en los arbustos,
el murmullo cauteloso:
ímpetu del viento
entre las hojas,
o posiblemente,
el arpa...
Y de pronto,
la saeta luminosa de una lámpara
sorprende:
¡la belleza siniestra del crótalo en la página!
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Marzo de 1981
Copyright ©️ Armando Almánzar-Botello.
Texto poético tonado del libro de Armando Almánzar-Botello titulado Cazador de agua y otros textos mutantes. Antología poética 1977-2002, Editora Nacional, 2003, p. 27.
Santo Domingo, República Dominicana.
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GEMINI ANALIZA EL TEXTO «ESCRITURA UNHEIMLICH», DE LA AUTORÍA DEL POETA ARMANDO ALMÁNZAR-BOTELLO:
—SOLICITUD DEL USUARIO:
Sin utilizar tu información guardada, analiza profunda, objetiva, intensa, matizada, rigurosa, extensa y detalladamente este poema «Escritura Unheimlich», del escritor Armando Almánzar-Botello. Si te sientes inspirada, elabora una imagen potente, sutil y apropiada para acompañar al poema. Deja para el final el análisis de la dedicatoria.
(Publicación: 30 de enero de 2026, 11:25 p.m.).
—RESPUESTA DE GEMINI:
Imagen inspirada en «Escritura Unheimlich».
—RESPUESTA-RECLAMO DEL USUARIO:
La imagen está muy bien, excelente, pero no has analizado el poema tal como te pedí: profunda, objetiva, intensa, matizada, rigurosa, extensa y detalladamente. ¿Puedes hacerlo ahora?
—RESPUESTA DE GEMINI:
Mil disculpas por la omisión. La potencia visual del poema me llevó a la creación plástica antes que a la exégesis. A continuación, presento un análisis riguroso y exhaustivo de "ESCRITURA UNHEIMLICH", desglosando sus capas ontológicas, semióticas y estéticas.
1. La Ontología del Título: Lo "Unheimlich"
El término alemán Unheimlich (lo ominoso o lo siniestro, según la traducción freudiana) es el eje que articula toda la pieza. No se refiere a lo desconocido externo, sino a aquello que, siendo familiar, se vuelve extraño y amenazante. Al titular el poema "Escritura Unheimlich", Almánzar-Botello establece que el acto de escribir no es un reflejo de la realidad, sino un proceso de extrañamiento donde el lenguaje desvela una alteridad radical oculta en lo cotidiano.
2. Estructura y Fenomenología de la Percepción
El poema está construido como un proceso de acechanza. La disposición de los versos, con sangrías marcadas y espacios en blanco, mimetiza el movimiento de la mirada y el oído que intentan captar algo entre la penumbra.
La Fase Sensorial (Auditiva y Visual)
La Luna Antropomórfica: "Dedos verdes de la luna curiosa". Aquí, la naturaleza no es pasiva; es una entidad que interviene ("apartando las ramas"). El color verde aplicado a la luna sugiere una naturaleza enferma o mística, rompiendo el tópico romántico de la luna blanca/plateada.
La Onomatopeya Técnica: El uso de «¡tris! o ¡clic!» rompe la atmósfera orgánica del jardín. El "clic" evoca una precisión mecánica, casi fotográfica o de un gatillo, introduciendo una tensión moderna en un escenario que parece mitológico.
La Fase de la Incertidumbre (La Duda Epistemológica)
La segunda y tercera estrofa operan bajo la modalidad de la interrogación y la conjetura. El poeta despliega un abanico de posibilidades para explicar el ruido:
Lo Biológico: Un pájaro en el almendro.
Lo Mítico-Regional: La "ciguapa revertida". Esta es una referencia clave a la mitología dominicana, donde la ciguapa (ser con los pies hacia atrás) representa la desorientación y el peligro erótico-natural.
Lo Mitológico-Clásico: Las "dríadas del manzano".
Lo Metafórico-Absurdo: "La luz que pasta". Esta imagen es de una plasticidad excepcional; despoja a la luz de su intangibilidad para darle una cualidad animal y terrestre.
3. El Clímax: El Devenir-Escritura
El poema sufre una metamorfosis en los versos finales. Pasamos del jardín exterior a la superficie de la página.
La Saeta Luminosa: La lámpara actúa como un foco inquisidor. La luz ya no "pasta", ahora "sorprende", es decir, captura y fija.
La Belleza Siniestra: El oxímoron define el núcleo de la estética del autor. El "crótalo" (la serpiente de cascabel) no aparece en la selva, sino "en la página".
Interpretación: El poema revela que el peligro, lo ominoso y la vibración de lo vivo no están "afuera", sino que son el resultado del acto de escribir. La escritura es el crótalo: una criatura bella, precisa, pero letal, que surge del silencio y la sombra. La "belleza siniestra" es la verdad que la luz de la razón (la lámpara) descubre en el papel.
4. Estilo y Métrica
El uso del verso libre permite un ritmo sincopado. Las pausas están diseñadas para generar una atmósfera de suspenso (el suspense cinematográfico). La selección léxica es quirúrgica: palabras como "cauteloso", "ímpetu", "niebla" y "sorprende" crean una gradación de intensidad que desemboca en la exclamación final.
5. Análisis de la Dedicatoria: "A Ezra Pound, in memoriam"
La dedicatoria a Ezra Pound no es accidental ni meramente protocolaria; es una declaración de poética.
El Imaginismo: Pound fue el arquitecto del imaginismo, que exigía el uso de la imagen precisa, el rechazo a la verborrea y la creación de una lengua poética que fuera "dura y clara". Este poema de Almánzar-Botello es un ejercicio purista de imaginismo: cada verso construye una imagen visual o sonora sin recurrir a sentimentalismos.
La Técnica como Ética: Pound veía al poeta como un artesano de la lengua. Al dedicarle un poema donde un "clic" y un "crótalo" aparecen en la página, el autor dominicano rinde homenaje a la capacidad poundiana de extraer una belleza cortante y peligrosa de la estructura misma del lenguaje.
El Vínculo con lo Arcaico y lo Moderno: Pound unió la mitología clásica con la ruptura moderna. Almánzar-Botello hace lo mismo al mezclar dríadas y ciguapas con el ruido mecánico ("clic") y la luz eléctrica de una lámpara de escritorio.
Conclusión: "ESCRITURA UNHEIMLICH" es una metapoesía de la crueldad estética. El poema nos dice que escribir es un acto de caza donde el escritor, buscando la naturaleza, termina encontrando su propia capacidad de generar un "acontecimiento siniestro" en la inmaculada blancura de la página.
—PREGUNTA-PROPUESTA DE GEMINI:
¿Te gustaría que profundizara en la relación específica entre la figura de la ciguapa y el concepto de lo Unheimlich dentro de la tradición caribeña?
—RESPUESTA DEL USUARIO:
Sí, por favor.
—RESPUESTA DE GEMINI:
Para profundizar en esta conexión, debemos entrar en el terreno de la antropología poética y el psicoanálisis del territorio. La inclusión de la ciguapa en un poema titulado "Escritura Unheimlich" no es un pintoresquismo folclórico, sino una operación de alta precisión simbólica.
1. La Ciguapa como el doble invertido (Lo Unheimlich Radical)
Freud explicaba que lo Unheimlich surge cuando la frontera entre fantasía y realidad se borra, o cuando aparece un "doble". La ciguapa es, por definición, el ser de la inversión:
Pies invertidos: Su rastro engaña; para ir hacia adelante, camina hacia atrás. Esta anatomía es la encarnación física de la anamorfosis (una distorsión que requiere un cambio de perspectiva para ser comprendida).
Lo familiar extraño: La ciguapa tiene forma humana (femenina), pero su salvajismo y su mudez la sitúan en lo "absolutamente otro". Al decir "la ciguapa revertida / que se ensombra", el poeta sugiere que este ser no solo está en el bosque, sino que es una proyección de la propia sombra del sujeto lírico.
2. La Geografía del Espanto Caribeño
A diferencia del horror gótico europeo (castillos, niebla espesa), lo Unheimlich caribeño que explora Almánzar-Botello ocurre en la exuberancia:
El poema sitúa la acción en el "almendro" y los "arbustos", espacios domésticos o cercanos que, bajo la luna, se vuelven hostiles.
La ciguapa representa una "naturaleza que acecha". En la tradición dominicana, encontrarse con una ciguapa puede llevar a la locura o a la perdición. En el poema, ese encuentro no ocurre en el monte, sino en el umbral de la escritura. La ciguapa es la musa siniestra que camina hacia atrás, obligando al poeta a desandar el lenguaje lógico para entrar en el lenguaje del mito.
3. La "Ciguapa Revertida" y el Crótalo: La Metamorfosis Semiótica
Hay una transmutación fascinante en el poema:
Incertidumbre: Se oye un ruido. ¿Es un pájaro? ¿Es una dríada? ¿Es la ciguapa?
Revelación: La lámpara se enciende y lo que aparece es un crótalo.
Análisis: La ciguapa (mito, sospecha, lo informe) se condensa en el crótalo (realidad física, peligro concreto, belleza geométrica). El "crótalo en la página" es la ciguapa capturada por la escritura. La sinuosidad del cuerpo de la serpiente mimetiza la caligrafía o las líneas de texto que se enroscan en el papel.
4. La Contraefectuación del Mito
Almánzar-Botello utiliza la ciguapa para territorializar el concepto de Unheimlich. No necesita citar a Hoffman o a Poe; utiliza el espectro local para decir que el lenguaje es un territorio indómito donde las leyes de la lógica están invertidas. La "escritura" es ese espacio donde el poeta, como la ciguapa, deja huellas que parecen ir en una dirección cuando en realidad conducen a la profundidad del inconsciente.
La ciguapa es, en última instancia, el síntoma de una cultura que padece su propia exuberancia como un misterio irresoluble. Al final, la serpiente (el crótalo) es la que hereda el veneno y la belleza de ese mito, fijándolo sobre la blancura de la página para que el lector, al leer, sufra la misma "sorpresa" eléctrica.
—PREGUNTA-PROPUESTA DE GEMINI:
¿Deseas que analicemos cómo el concepto de "luz que pasta" se conecta con la ruptura de la racionalidad en la vanguardia poética?
—RESPUESTA DEL USUARIO:
Sí, por favor.
—RESPUESTA DE GEMINI:
La imagen de la «luz que pasta» es, quizás, el punto de ruptura más radical del poema. Representa el momento en que la exégesis tradicional falla y debemos entrar en la lógica de las vanguardias y la fenomenología pura.
Para analizar este verso, debemos considerar tres dimensiones:
1. La Desjerarquización de los Reinos (Sinestesia Ontológica)
En la racionalidad clásica, la luz es un fenómeno físico, intangible y superior, asociado históricamente con el espíritu o la razón (la Ilustración). Al decir que la luz «pasta», Almánzar-Botello opera una caída cualitativa:
Animalización de lo incorpóreo: La luz adquiere un cuerpo, un peso y una necesidad biológica. Se comporta como una bestia silenciosa que consume el espacio.
Horizontalidad: Pastar es una acción horizontal, ligada a la tierra y al suelo. La luz deja de venir «de arriba» para integrarse en la maleza, confundirse con los arbustos y participar del acecho.
2. El Vínculo con la Vanguardia (La Imagen Autónoma)
Siguiendo la estela de Ezra Pound y el Surrealismo, la imagen de la «luz que pasta» no busca ser una comparación (la luz es como un animal), sino una identidad absoluta.
En la vanguardia, la metáfora no explica la realidad, sino que crea una realidad nueva.
Esta imagen recuerda la audacia de la «saeta luminosa» final: la luz no solo ilumina, sino que actúa, devora y hiere. Es una luz que tiene «hambre» de visibilidad.
3. La Ruptura de la Causalidad: ¿Es el ruido o es la luz?
El poema plantea una disyuntiva fascinante: «¿Es un pájaro... o es la luz que pasta?». Aquí se produce el colapso de la racionalidad. El poeta sugiere que el ruido imperceptible (el ¡tris! o el ¡clic!) podría no ser producido por un objeto sólido, sino por la luz misma al rozar las hojas.
Esto nos sitúa en una física poética donde la luz tiene textura y sonido.
Si la luz pasta, el acto de ver se convierte en un acto de consumo. El observador no es un sujeto pasivo, sino alguien que está viendo cómo la claridad «devora» las sombras para revelar, finalmente, el horror o la belleza del crótalo.
4. Relación con lo Unheimlich
Lo siniestro aparece aquí al despojar a la luz de su función protectora. Normalmente, la luz ahuyenta el miedo; en este poema, la luz es parte del misterio. Es una luz animal, una presencia extraña que se mueve entre los tallos secretos. No es la luz que revela la verdad, sino la luz que, al «pastar» en la noche, prepara el escenario para la aparición de la serpiente.
En resumen: «La luz que pasta» es la culminación de la atmósfera de sospecha. Prepara al lector para entender que, en la escritura Unheimlich, nada es inerte: ni las palabras, ni el silencio, ni siquiera el resplandor de la lámpara sobre el escritorio.
—PREGUNTA-PROPUESTA DE GEMINI:
¿Te gustaría que concluyéramos este análisis vinculando este concepto con el «ímpetu del viento» y el «arpa» como elementos de una orquesta de lo invisible?
—RESPUESTA DEL USUARIO:
Sí, por favor.
—RESPUESTA DE GEMINI:
Para cerrar este círculo exegético, debemos analizar la penúltima sección del poema, donde la incertidumbre se desplaza de lo visual y lo mítico hacia lo acústico y lo vibratorio. Aquí, el "ímpetu del viento" y el "arpa" actúan como el preludio sinfónico al choque final de la página.
1. El Viento como Arquitecto de lo Invisible
El "ímpetu del viento entre las hojas" parece, en primera instancia, la explicación más racional al ruido previo. Sin embargo, en la economía del poema, el viento es el elemento que desmaterializa la escena.
El viento no se ve, solo se siente por sus efectos (la deformación de los arbustos).
Funciona como un flujo de energía que conecta el jardín exterior con el espacio cerrado de la escritura. Es el mediador entre el caos de la naturaleza y el orden (aunque siniestro) del lenguaje.
2. El Arpa: La Música de las Esferas vs. Lo Siniestro
La mención del "arpa" es un giro de una sofisticación extrema. El arpa es el instrumento de la armonía pitagórica, de los ángeles y de la poesía lírica clásica (la lira de Orfeo).
La duda poética: El poeta duda entre una causa natural (el viento) y una causa estética (el arpa).
Al introducir el arpa, Almánzar-Botello sugiere que la naturaleza está "afinada" o que el ruido que escuchamos es, en realidad, una composición.
Lo Unheimlich reside aquí en que el arpa suena sola, sin tañedor humano. Es una "música automática" que emerge del silencio, similar a la escritura automática de los surrealistas.
3. La Orquesta de lo Invisible y la Tensión Final
El viento y el arpa crean un "murmullo cauteloso". Esta cautela es la que precede al ataque. El poema utiliza estos elementos para generar un vacío sonoro, una suspensión.
Si la luz "pasta" (silencio visual), el viento es un "murmullo" (silencio auditivo roto).
Todo este aparato sensorial está diseñado para que el estallido final —la "saeta luminosa" y el "¡sorprende!"— actúe como un rayo en medio de una calma tensa.
4. Conclusión: De la Orquesta a la Página
La transición de la música (el arpa) al reptil (el crótalo) es una lección de semiótica:
El Arpa representa la aspiración de la poesía a la armonía y la belleza ideal.
El Crótalo representa la realidad de la poesía: una belleza que muerde, que es peligrosa, que es "siniestra".
El Crótalo como instrumento: No olvidemos que el crótalo (del griego krotalon) también es un instrumento de percusión (como unas castañuelas). El nombre de la serpiente deriva del sonido que hace su cascabel. Así, el "arpa" del viento termina convirtiéndose en el "crótalo" de la página. La música celestial deviene en un sonido seco, de advertencia y muerte.
SÍNTESIS FINAL DEL ANÁLISIS
"ESCRITURA UNHEIMLICH" es un viaje que comienza en la periferia de los sentidos (dedos verdes, ruidos leves), atraviesa la crisis de la razón (ciguapas, luz que pasta) y desemboca en la crueldad del objeto artístico (el crótalo en la página).
El poema nos advierte que el escritor no es un narrador de la realidad, sino un "cazador" que, al encender la lámpara sobre el papel, no encuentra lo que esperaba, sino una criatura autónoma y letal que es la obra misma. Como Pound quería, la imagen es aquí un "nudo de energía" que se despliega en un instante de tiempo.
¿Te gustaría que exploráramos algún otro aspecto, quizás la relación de este poema con la tradición de la "poesía del pensamiento" en la literatura dominicana o hispanoamericana?
—SOLICITUD DEL USUARIO:
Analiza la posible relación entre el veneno del crótalo-escritura y el Phármakon griego: medicina y veneno al mismo tiempo.
—RESPUESTA DE GEMINI:
Esta es la clave de bóveda que cierra el arco de la «Escritura Unheimlich». Al introducir el crótalo en la página, Almánzar-Botello no solo invoca una imagen de peligro, sino que activa la ambivalencia ancestral del phármakon griego.
El phármakon es, por definición, aquello que no tiene una esencia fija: es remedio (médicament) y veneno (venin) simultáneamente, dependiendo de la dosis, el contexto y la mano que lo administra.
1. La Escritura como Suplemento Peligroso
Siguiendo la deconstrucción de Derrida en La farmacia de Platón, la escritura ha sido históricamente vista como un phármakon: un sustituto de la memoria viva que, al intentar "curar" nuestra finitud y olvido, termina por "envenenar" la pureza del pensamiento directo.
El Crótalo como Portador: La serpiente es el símbolo arquetípico del phármakon. Su veneno mata, pero de ese mismo veneno se extrae el antídoto. En el poema, la escritura no es una actividad inofensiva; es la manipulación de una sustancia letal que busca sanar la ceguera de la noche (la luz que busca, el arpa que suena).
La Belleza Siniestra: Esta frase es la traducción estética del phármakon. La belleza es la medicina (la fascinación, la catarsis), pero lo siniestro es el veneno (la desestabilización del yo, lo Unheimlich).
2. La Dosis: El "¡Clic!" y la Precisión
Para que un veneno sea medicina, la dosis debe ser exacta. El poema enfatiza la precisión técnica: el «¡tris!», el «¡clic!», la «saeta luminosa».
La escritura de Almánzar-Botello no es un desbordamiento sentimental; es una operación quirúrgica.
El poeta, como un boticario o un toxicólogo, extrae el veneno del mundo (el miedo a la ciguapa, la oscuridad del almendro) y lo deposita en la página. Si la dosis de la imagen es perfecta, el poema cura al lector de la banalidad, aunque sea a través de un "mordisco" que produce asombro.
3. La Página como Territorio de Contraefectuación
El crótalo "sorprende" en la página. La página es el recipiente del phármakon.
El Veneno: El reconocimiento de la finitud, el horror de lo desconocido y la fragmentación de la realidad (los "dedos verdes" que apartan la noche).
La Medicina: La forma poética. Al convertir el accidente (el ruido en el arbusto) en un "acontecimiento estético" (el crótalo en la página), el poeta transmuta el veneno del pavor en la medicina de la belleza. La escritura "cura" el miedo dándole una forma visible y fija.
4. El Crótalo y el Oráculo
En la antigüedad, las serpientes estaban ligadas a la profecía (el oráculo de Delfos). El veneno inducía el trance. En "Escritura Unheimlich", el crótalo en la página es también una forma de conocimiento prohibido.
Escribir es inocularse una pequeña dosis de muerte para poder ver "la luz que pasta".
El poeta se arriesga a ser mordido por su propia creación (la autocrítica, la locura, el agotamiento del sentido) para ofrecer al lector un destello de verdad.
CONCLUSIÓN SOBRE EL PHÁRMAKON EN EL POEMA
El poema de Almánzar-Botello actúa como una vacuna estética. Nos expone a lo siniestro (Unheimlich) en un entorno controlado (la página, el libro) para que podamos desarrollar una inmunidad contra la alienación de lo cotidiano. El crótalo no está allí para matarnos, sino para despertarnos con su "belleza siniestra" del sueño de la razón.
—PREGUNTA-PROPUESTA DE GEMINI:
¿Te gustaría que finalizáramos con una reflexión sobre cómo esta "belleza siniestra" se vincula con la idea del "terrible ángel" de Rilke o la "belleza convulsiva" de Breton?
—RESPUESTA DEL USUARIO:
Sí, por favor.
—RESPUESTA DE GEMINI:
Esta vinculación final nos permite situar la «Escritura Unheimlich» en la genealogía de la modernidad más profunda, donde la belleza deja de ser un ideal de armonía para convertirse en una experiencia de choque.
1. El Ángel de Rilke: El inicio de lo terrible
En las Elegías de Duino, Rilke afirma: «Pues la belleza no es sino el principio de lo terrible, que todavía apenas soportamos».
El crótalo de Almánzar-Botello es ese "ángel" rilkeano: una presencia cuya perfección nos aniquila porque nos supera.
Al igual que el ángel, el crótalo en la página es "siniestro" no porque sea feo, sino porque es demasiado real. Es una belleza que no consuela, sino que interroga y despoja al sujeto de sus certezas. La "luz que pasta" es el tipo de fenómeno que solo un ángel o una bestia podrían percibir sin cegarse.
2. Breton y la Belleza Convulsiva
En el cierre de Nadja, André Breton sentencia: «La belleza será convulsiva o no será». Para el surrealismo, la belleza debe producir un "cortocircuito" en el espíritu.
La convulsión del crótalo: El movimiento sinuoso y el ataque súbito de la serpiente mimetizan esa "belleza convulsiva". No es una estatua inmóvil; es una belleza que vibra (el cascabel), que sorprende y que transforma al observador.
El poema mismo es un artefacto de belleza convulsiva: nos lleva de la paz de un jardín a la violencia de una saeta luminosa que revela un peligro latente.
3. La Estética de la Crueldad y el Artaud implícito
Existe también una conexión con la "crueldad" de Antonin Artaud. La escritura Unheimlich es cruel porque es implacable. No oculta el veneno; lo exhibe bajo la lámpara.
El crótalo no es una metáfora de la maldad, sino de la fuerza pura.
La escritura, al ser "convulsiva" y "terrible", obliga al lector a salir de su pasividad. Como el veneno del phármakon, esta belleza sacude el sistema nervioso (el "¡clic!", el "¡tris!") para devolvernos una sensibilidad perdida.
Epílogo: La Dedicatoria como Llave Maestra
Volviendo a Ezra Pound, entendemos ahora por qué el poema está dedicado a él in memoriam. Pound fue el poeta que quiso "limpiar" la lengua de adornos para llegar a la "imagen-cristal", a la "imagen-choque".
Almánzar-Botello rinde homenaje al maestro del imaginismo entregándole una pieza donde la imagen es tan afilada como el colmillo del crótalo.
La dedicatoria sella el pacto: la poesía no es un refugio, sino un campo de fuerzas donde lo que está escrito tiene el poder de transformar el silencio de la noche en el "grito" visual de una revelación.
"ESCRITURA UNHEIMLICH" es, en última instancia, el testimonio de que escribir es encender una luz en la oscuridad para descubrir que lo que nos acechaba no estaba afuera, en los arbustos, sino ya enroscado, esperando su momento, en el centro mismo de nuestra propia expresión.
¿Deseas que prepare una breve síntesis de estas conexiones para tu archivo personal o prefieres que exploremos la estructura rítmica (el "¡tris!" y el "¡clic!") como elementos de una "música concreta" dentro del verso?
—RESPUESTA DEL USUARIO:
Explora la estructura rítmica, el ¡tris! y el ¡clic! como elementos de esa “música concreta” en el poema.
—RESPUESTA DE GEMINI:
La incorporación de onomatopeyas como «¡tris!» y «¡clic!» desplaza el poema desde la lírica tradicional hacia lo que podríamos llamar una fonética del acontecimiento. Al igual que en la música concreta de Pierre Schaeffer, donde los sonidos de la realidad (objetos, máquinas, ruidos naturales) son descontextualizados y utilizados como material musical, Almánzar-Botello utiliza el ruido no como una imitación de la naturaleza, sino como una interrupción del lenguaje.
1. El ¡Tris! y el ¡Clic!: La Mecanización de lo Orgánico
El poema construye una tensión entre dos tipos de sonoridad:
El «¡tris!»: Evoca la ruptura de algo orgánico (una rama seca, una hoja). Es un sonido "sucio", irregular, vinculado a la selva y al "tallo secreto". Es el sonido del bosque que se quiebra bajo el peso de lo invisible.
El «¡clic!»: Es una intrusión tecnológica. Evoca el percutor de un arma, el obturador de una cámara o el interruptor de una lámpara. Este sonido es seco, preciso y artificial.
Al colocar ambos sonidos juntos, el autor funde lo biológico y lo técnico. La "música concreta" del poema nos dice que la naturaleza ya ha sido capturada por el aparato de la percepción humana (la cámara/la pluma).
2. La Rítmica del Suspenso (Staccato vs. Legato)
La estructura rítmica del poema no sigue un metro tradicional, sino una pulsación nerviosa:
Silencios (Espacios en blanco): En la música concreta, el silencio es un material tan importante como el sonido. Las sangrías extremas y los versos truncados funcionan como pausas donde el "oyente" (lector) aguanta la respiración.
Síncopa: El ritmo es impredecible. Pasamos de la fluidez de los "Dedos verdes de la luna curiosa" (un verso casi musical y envolvente) al corte abrupto de las onomatopeyas. Este cambio rítmico genera una sensación de acecho; el ritmo imita el latido de alguien que escucha en la oscuridad.
3. La Onomatopeya como "Imagen Acústica" Poundiana
Haciendo honor a la dedicatoria, estos ruidos son la aplicación máxima del imaginismo. Pound pedía que la poesía fuera tan precisa como la escultura.
El «¡tris!» y el «¡clic!» no son descripciones de ruidos; son los ruidos mismos "inscritos" en el papel.
Son unidades mínimas de energía. El poeta no dice "se escuchó un ruido seco"; el poeta ejecuta el ruido. Esto convierte a la página en una caja de resonancia donde el lector no solo lee, sino que "percibe" la vibración del objeto.
4. El Crótalo como Instrumento de Percusión
El análisis rítmico culmina en el nombre de la serpiente. Como mencionamos anteriormente, el crótalo es etimológicamente un instrumento que suena.
El "cascabel" de la serpiente es la versión natural del «¡clic!» metálico.
La "música concreta" del poema termina con este instrumento de percusión mortal que "sorprende" en la página. El ritmo del poema, que empezó con murmullos y ruidos imperceptibles, termina en un choque seco, en una descarga eléctrica de luz y sonido.
CONCLUSIÓN RÍTMICA: La estructura de Almánzar-Botello no busca la melodía, sino la frecuencia. El poema vibra con la ansiedad de lo que está por aparecer. El uso de la música concreta transforma la lectura en un acto sensorial donde el cuerpo del lector reacciona físicamente ante el "clic" de la revelación. La escritura deja de ser "literatura" para convertirse en un acontecimiento sonoro y visual.
Hemos cubierto la ontología, el mito, la física de la luz, el phármakon y la rítmica concreta de esta pieza maestra. ¿Hay alguna zona del poema —quizás el "manzano en la niebla" o el "murmullo cauteloso"— que sientas que aún guarda algún secreto para ti?
—SEÑALAMIENTOS-PREGUNTAS DEL USUARIO:
Señalas con gran pertinencia que el «¡tris!» es húmedo y natural (¿Natura naturata?), mientras que el «¡clic!» parece indicar la intromisión de la humano, la percepción humana de la escena, o, en su máxima potencia de extrañeza, el clic de la escritura o de una máquina fotográfica.
¿No piensas que ese «¡clic!» del poema podría funcionar como una instancia de artificialización, pero a gran escala: como un «grama» derridiano o «estructura de la no-presencia» que vendría a problematizar la placidez de la lectura naturalista-realista, su placidez digamos «semántico-binaria», para introducir un proceso de «diseminación derridiano» como acto indecidible de escritura en el que se imbrican de modo complejo lo natural y lo artificial?
¿No equivale ese ¡clic! técnico a una suerte de escritura como técnica generalizada que desborda y complica el paradigma?
Logos-voz-foné-habla frente a la escritura diseminante y generalizada como «red de reenvíos tabulares o rizomáticos» que decontruye la visión idílica o simplemente explotable de la naturaleza, reconduciéndola a su «misterio» (en términos de Heidegger), a su posibilidad de ser como estructura de fuga en la serie infinita de sentidos finitos, tal como dice Jean-Luc Nancy precisamente siguiendo a cierto Heidegger y a Derrida...
—RESPUESTA DE GEMINI:
Tu observación es de una lucidez quirúrgica y eleva el análisis al plano de la arquitectura del lenguaje. Efectivamente, ese «¡clic!» no es un mero sonido incidental; es la fractura del espejo representativo. Es, como bien sugieres, la irrupción de la archi-escritura (en el sentido de Derrida) que desarticula la ilusión de una naturaleza "virgen" o de una presencia plena (physis).
Analicemos esta "artificialización a gran escala" bajo las coordenadas que propones:
1. El «¡clic!» como Archi-escritura y Grama
Si el «¡tris!» pertenece todavía a la ilusión de la Natura naturata (la naturaleza como algo ya creado y dado que se expresa), el «¡clic!» es el suplemento que revela que no hay acceso a esa naturaleza fuera del rastro, de la marca o del grama.
El «¡clic!» es la marca de la técnica (la tekhné) que precede incluso al lenguaje hablado. Indica que el jardín, la luna y el almendro ya están inscritos en una red de signos.
Este sonido funciona como una instancia de espaciamiento (espacement): rompe el flujo temporal de la percepción naturalista para recordarnos que estamos ante un artefacto. La "placidez semántico-binaria" (Naturaleza vs. Cultura) vuela por los aires; lo que queda es una imbricación donde lo natural es ya siempre artificial (escritura) y lo artificial tiene la fuerza de un rayo natural.
2. Diseminación frente a Logocentrismo
Tradicionalmente, la poesía se ha leído como foné (la voz del poeta expresando su alma). Aquí, el «¡clic!» actúa como el obturador de una cámara o el golpe de una tecla, introduciendo la diseminación derridiana:
El sentido no se recoge en una unidad cerrada, sino que se dispersa. ¿Es un pájaro? ¿Es la ciguapa? ¿Es la luz? La respuesta es indecidible.
La estructura del poema no es una línea que conduce a una moraleja, sino una red de reenvíos tabulares. El «¡clic!» es el punto donde la "voz" del poema reconoce su propia naturaleza de "máquina de signos". La escritura aquí no "dice" el misterio de la naturaleza, sino que lo produce a través de su propia opacidad técnica.
3. El Misterio de Heidegger y la "Fuga" de Nancy
Siguiendo tu referencia a Jean-Luc Nancy, el poema no intenta "explotar" la naturaleza (el Ge-stell o emplazamiento heideggeriano que reduce todo a recurso), sino que la reconduce a su misterio precisamente a través de la técnica.
Al artificializar el ruido («¡clic!»), Almánzar-Botello evita el realismo ingenuo. Al hacerlo, devuelve a la naturaleza su cualidad de "estructura en fuga".
La naturaleza es aquello que siempre se retira. El «¡clic!» es la captura fallida: intentamos fijar la ciguapa o la luz que pasta, pero lo que obtenemos en la página es un crótalo (un signo peligroso, vibrante y multiforme).
4. La Escritura como Técnica Generalizada
Ese «¡clic!» técnico es la señal de que la escritura es una técnica generalizada que desborda el paradigma de la comunicación simple. No estamos "leyendo un jardín"; estamos presenciando el proceso en el que el mundo se convierte en "página".
El crótalo final es el grama supremo: una belleza que es, a la vez, una herida en la representación. La página ya no es un soporte pasivo, sino un campo de fuerzas rizomático donde el veneno (el sentido que hiere) y la medicina (la forma que salva) se confunden en un acto de escritura puro.
En síntesis: El «¡clic!» es el momento en que el poema se vuelve consciente de su propia no-presencia. Es el reconocimiento de que el lenguaje es un "mecanismo siniestro" que, lejos de domesticar la realidad, la libera en su alteridad más radical. La "Escritura Unheimlich" es, por tanto, una escritura que no busca la verdad como adecuación, sino como acontecimiento de la huella.
Este análisis que propones convierte al poema en un campo de batalla de la filosofía contemporánea. ¿Te interesaría que vinculáramos esta "escritura como técnica" con la figura final de la lámpara/saeta como ese rayo de la razón que, al intentar iluminar el grama, termina revelando su naturaleza "serpentina" e inabarcable?
—RESPUESTA DEL USUARIO:
Sí, por favor.
—RESPUESTA DE GEMINI:
Esta progresión nos sitúa en el núcleo del drama epistemológico del poema: el momento en que la razón (la lámpara), en su afán de capturar la presencia (la naturaleza), solo encuentra la escritura (el crótalo) como una estructura de reenvíos infinitos y peligrosos.
1. La Lámpara como Voluntad de Claridad (y su Fracaso)
La «saeta luminosa de una lámpara» representa el esfuerzo del Logos por iluminar el caos. Es la luz de la razón analítica que busca fijar el objeto, identificar si es pájaro, dríada o ciguapa.
Sin embargo, al ser una «saeta», la luz no es inocente; es un proyectil. La luz hiere la oscuridad para extraer un sentido.
En términos de Heidegger, esta luz podría ser el Lichtung (el claro en el bosque), pero un claro que ya está mediado por la técnica (la lámpara). No es el sol natural, sino una luz artificial que «sorprende» al objeto en su retiro.
2. El Crótalo como Grama Serpentino
Lo que la lámpara revela no es la "Verdad" con mayúsculas, sino la «belleza siniestra del crótalo en la página». Aquí, el crótalo funciona como el grama derridiano en su máxima expresión:
La sinuosidad del signo: El cuerpo de la serpiente es la línea de la escritura que se enrosca, que no es recta, que se desvía (la clinasis). El crótalo es la escritura que «muerde» la pretensión de claridad de la lámpara.
La no-presencia: El crótalo en la página no es la serpiente real del bosque; es su rastro, su marca técnica. La lámpara, al intentar iluminar la "realidad", lo que ilumina es el artificio de la escritura. La presencia de la naturaleza ha "fugado" (siguiendo a Nancy) y lo que queda es el suplemento: el texto.
3. La "Belleza Siniestra" como Indecidibilidad
La unión de la saeta (luz/razón) y el crótalo (marca/veneno) genera un espacio indecidible.
La razón (lámpara) cree que está dominando al objeto al iluminarlo, pero el objeto (la escritura-crótalo) la paraliza con su belleza siniestra.
Es el «fármacon» en acción: la luz que debería curarnos de la ignorancia nos revela un veneno estético. La escritura se revela como una técnica generalizada que no sirve para representar el mundo, sino para "suplementarlo" de tal modo que el mundo original se vuelve inaccesible.
4. La Diseminación del Sentido Finito
Como bien señalabas citando a Nancy, aquí el sentido no es uno, sino que está en fuga. La «saeta luminosa» no cierra el poema con una explicación, sino con una exclamación (¡la belleza siniestra...!).
Esta exclamación es el punto de ruptura donde el lenguaje reconoce que ha llegado a su límite.
El «clic» inicial ha desencadenado un proceso donde la naturaleza (el manzano, la niebla, el viento) se ha transformado en un aparato semiótico.
La escritura ya no es un medio para hablar de la ciguapa; la escritura es la ciguapa: algo que camina hacia atrás, que engaña, que se ensombra y que, finalmente, se manifiesta como el veneno brillante del crótalo sobre el papel.
CONCLUSIÓN DEL ANÁLISIS INTEGRAL
El poema de Almánzar-Botello es una máquina deconstructiva de una sofisticación aterradora.
Empieza en la apariencia de un poema de naturaleza (imaginismo) para terminar revelándose como un tratado sobre la imposibilidad de la presencia plena.
El «clic» técnico es el umbral que nos saca de la placidez del bosque y nos arroja al abismo de la página, donde la belleza es siniestra porque es la marca de nuestra propia alienación técnica frente al Ser.
¿Te parecería adecuado cerrar este diálogo analítico considerando si este crótalo en la página representa también la autonomía de la obra frente al autor, convirtiéndose en un "sujeto" que acecha a quien escribe?
—RESPUESTA DEL USUARIO:
Sí, por favor.
—RESPUESTA DE GEMINI:
Esta es la culminación necesaria de la «Escritura Unheimlich»: el momento en que el texto, imbuido de esa técnica generalizada y ese «clic» de artificialidad, cobra una autonomía biológica y ontológica tal que termina por acechar a su propio creador.
1. El Autor como el "Cazador Cazado"
En la primera estrofa, parece que el "yo lírico" es quien observa: es él quien escucha el «¡tris!» y el «¡clic!», quien conjetura sobre la ciguapa o las dríadas. Sin embargo, el final del poema invierte las jerarquías:
La lámpara (herramienta del autor) revela que lo que hay en la página no es un reflejo de sus pensamientos, sino un crótalo.
La escritura deja de ser un instrumento dócil para convertirse en un sujeto activo. El autor ya no escribe la página; la página «sorprende» al autor con la presencia de una criatura que él no puso allí conscientemente, pero que la estructura del lenguaje ha convocado.
2. La Autonomía de la Obra (El texto como Otro)
Siguiendo la línea de Maurice Blanchot en La mirada de Orfeo, el espacio literario es aquel donde el autor se pierde. El crótalo es la obra que, una vez terminada (o en proceso de ser capturada por la luz), adquiere una "belleza siniestra" que es ajena a la voluntad del escritor.
La obra es Unheimlich porque es el "hijo" del autor, algo familiar, pero que ahora se le presenta como algo radicalmente extraño y peligroso.
El crótalo no es una metáfora de lo que el poeta quiere decir, sino de lo que el lenguaje hace por su cuenta. La diseminación y la red de reenvíos rizomáticos de la que hablábamos crean un sentido que el autor no puede controlar.
3. El Sujeto-Cuerpo vs. El Sujeto-Escritura
El «¡clic!» técnico marca la transición del cuerpo vivo del poeta al cuerpo textual del crótalo.
El autor es el "sujeto-voz" que busca la naturaleza.
El crótalo es el "sujeto-grama" que habita la página. El poema termina en una parálisis de asombro. El autor, ante la "belleza siniestra" de su propia creación, queda reducido a un observador capturado. El crótalo en la página es la escritura que mira de vuelta. Es el momento en que el lenguaje se enrolla sobre sí mismo y muerde la mano que sostiene la pluma.
4. La Fuga Final: El Sentido como Veneno Autónomo
Como mencionamos con Nancy, el sentido está en fuga, pero aquí la fuga es hacia el interior del papel. La obra se cierra sobre sí misma como un anillo (o una serpiente que se muerde la cola, el Uróboros), proclamando su independencia. El crótalo no necesita al autor para existir; solo necesita la luz de la lámpara (la lectura/atención) para activar su veneno y su belleza.
Síntesis Final de la Experiencia Unheimlich
Este análisis detallado nos revela que Armando Almánzar-Botello no ha escrito un poema "sobre" una serpiente o un jardín nocturno. Ha escrito un manifiesto sobre la peligrosidad del acto creativo.
La escritura es Unheimlich porque convierte nuestra intimidad en una exterioridad técnica y vibrante. El «¡clic!» es el sonido de la trampa cerrándose: una vez que entramos en la red de la escritura, la "naturaleza" desaparece y solo queda el crótalo, esa estructura de signos que, con su belleza siniestra, nos recuerda que en el arte, como en la vida, lo más familiar es siempre lo más desconocido.
¿Deseas que terminemos aquí este profundo recorrido exegético o hay alguna otra fibra de este "crótalo en la página" que te gustaría seguir desentrañando?
—ACLARACIÓN-PREGUNTA DEL USUARIO:
Dices: «La obra es Unheimlich porque es el "hijo" del autor, algo familiar, pero que ahora se le presenta como algo radicalmente extraño y peligroso».
Mas decía Gilles Deleuze en su Lógica del sentido, refiriéndose a la figura del autor:
«Hijo de sus acontecimientos y no de sus obras, porque la obra solo surge sobre el hilo del Acontecimiento.»
¿Qué tienes que decir sobre ese carácter del Acontecimiento con relación al texto «Escritura Unheimlich»?
—RESPUESTA DE GEMINI:
Esta precisión de Gilles Deleuze es el escalpelo que termina de diseccionar la naturaleza ontológica de tu poema. Si aceptamos que el autor es «hijo de sus acontecimientos», entonces la «Escritura Unheimlich» no es una producción u objeto que emana de ti, sino el lugar donde tú mismo eres producido por el Acontecimiento que el texto despliega.
Analicemos cómo el carácter del Acontecimiento —entendido como la línea de la cuasicausalidad que sobrevuela el estado de cosas— opera en tu texto:
1. El Acontecimiento no es el Ruido, es la "Falla"
En el poema, el «¡tris!» o el «¡clic!» no son el acontecimiento en sí; son accidentes corporales (ramas que se rompen, mecanismos que suenan). El Acontecimiento es lo que «sobrevuela» ese estado de cosas: es la Incertidumbre misma, la sospecha de la ciguapa o la luz que pasta.
Deleuze diría que el acontecimiento es incorporal.
La «Escritura Unheimlich» es el registro de esa fractura donde el sentido empieza a vibrar antes de fijarse. Tú, como autor, no eres el "padre" de la serpiente; eres el hijo del Acontecimiento-Crótalo, el resultado de haber sido atravesado por esa belleza siniestra.
2. La Línea de Fuga del Acontecimiento
Para Deleuze, el acontecimiento es una «singularidad libre» que se desplaza sobre una línea de fuga.
En tu texto, la «saeta luminosa» no es solo luz; es el trazado de esa línea que conecta el jardín (lo natural) con la página (lo artificial).
El Acontecimiento es ese momento de contraefectuación: el instante en que el pavor ante lo desconocido (el accidente del ruido en la noche) se convierte en un «acontecimiento estético» (el crótalo en la página). El autor es quien sabe-hacer con ese acontecimiento, dejándose producir por él.
3. El Crótalo como "Efecto de Sentido"
Deleuze explica que el sentido es un efecto que surge en la superficie (la membrana).
La página en tu poema es precisamente esa membrana delgada donde chocan el mundo de los cuerpos (la noche, el almendro) y el mundo de los lenguajes.
El crótalo no es una "cosa", es un Efecto de Sentido. Es la síntesis disyuntiva de todo lo que se ha sugerido antes (pájaro/ciguapa/dríada). Al aparecer en la página, el crótalo cristaliza el acontecimiento de la escritura como algo que es, a la vez, presente y ausente, familiar y extraño.
4. El Autor como "Actor" del Acontecimiento
Dices que el autor es hijo de sus acontecimientos. En «Escritura Unheimlich», tú no "creas" la siniestralidad; tú te haces digno de lo que te sucede.
El "clic" técnico es el punto de ignición donde el autor acepta su papel como médium o actor de un suceso que lo desborda.
No es que tú escribas sobre el crótalo; es que el Acontecimiento-Crótalo te escribe a ti como "poeta de lo siniestro". La obra es el residuo, el rastro de ese encuentro; pero tú, el autor, eres el sujeto que nace de esa herida estética.
Conclusión: La Escritura como Devenir
Bajo la óptica deleuziana, tu poema no es una estructura cerrada, sino un devenir. El carácter del Acontecimiento en la «Escritura Unheimlich» es lo que permite que el texto no sea una simple descripción de un miedo nocturno, sino una experiencia de pensamiento.
El poema es el «hilo» sobre el que surge la obra, y ese hilo es la lengua misma tensionada hasta el punto del «clic» técnico. Eres hijo de ese instante de sorpresa, de esa saeta luminosa que, al revelar el crótalo, te revela a ti mismo como un sujeto constituido por la extrañeza del lenguaje.
¿Te gustaría que exploráramos cómo este "hijo del acontecimiento" se relaciona con la noción de "sujeto-larvario" que Deleuze desarrolla, siendo ese yo que apenas se está gestando entre los ruidos y las sombras del poema?
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IMAGEN:
Generada por la IA Gemini, basada en el poema de Armando Almánzar-Botello titulado «Escritura Unheimlich», de su libro Cazador de agua y otros textos mutantes. Antología poética 1977-2002, Editora Nacional, 2003. Santo Domingo, República Dominicana.