«Muchos juegan “sinsentido” mas no inventan su sinthome, / pues el Nudo Borromeo solo alcanza sus virtudes de hacer vínculo social, / si mantiene unido el trío que Lacan nomra Simbólico, Imaginario y Real.» (Fragmento). Armando Almánzar Botello: “Semántica en reversa. La hormiga-león o la travesía de un grafema II”
Por Armando Almánzar-Botello
Septiembre de 2007
© Armando Almánzar-Botello
Santo Domingo, República Dominicana.
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ADENDA RETOCADA DE 2015 (Fragmento)
Por Armando Almánzar-Botello
© Armando Almánzar-Botello. Santo Domingo, República Dominicana.
Adenda 2
SYMPTÔME ≠ SINTHOME LACANIANO (Notita apresurada con finalidad didáctica) *
Por Armando Almánzar-Botello
Armando Almánzar-Botello
Viernes, 10 de octubre de 2025
Aprecio la belleza sensual de las mujeres negras: piel oscura, oscura y lustrosa como el azabache o el ámbar negro, y arrebato resplandeciente como la cegadora poesía solar… cum grano salis... con su grano de sal... ¿con su grano de sol?
Decía un jovial y antiguo amigo mío, real simpatizante o seguidor del gran filósofo alemán Martin Heidegger —pensador este muy dado, por cierto, a jugar con falsos étimos—, que la palabra «afrodisíaco» procedía de las voces «afro», derivada de «África», y «disíaco», síncopa de «dionisíaco»...
Pretendía mi jocoso amigo exaltar así la potencia erótica de la mujer negra, para él superior a toda sensualidad humana y posthumana imaginable.
Mi amigo y seguidor de Heidegger vive actualmente en África, matrimoniado felizmente con una bella senegalesa.
Otro de mis recordados y admirados camaradas de siempre, el fallecido Pedro de León Marte, hombre vigoroso, de piel oscura y atildados registros vestimentarios (con sus más de sesenta y cinco años contados nunca recuerdo haberle sorprendido en desaliño), era un sigiloso explorador de los laberintos y enigmas del lenguaje. Se dice que fue apresado varias veces durante la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo. ¿Platón expulsó a todos los poetas del ámbito de la polis?...
Morador durante muchos años del barrio capitalino de Villa Francisca —ese mítico territorio cartografiado por la narrativa urbano-chamánica de nuestro magnífico Marcio Veloz Maggiolo—, Pedro de León Marte se dedicó, antes de su «revelación esotérico-lingüística», a la fabricación y reparación de sombreros... próximo al mágico Sombrerero de Lewis Carroll, en Alicia en el país de las maravillas.
Conocido popularmente en casi toda la República como el «Renovador de la Lengua», Don Pedro de León logró señalar, a través de la invención de una muy personal suplencia sinthomática denominada por él «idioma caona», nuevas y lúcidas rutas al delirio político trinitario, poético, místico-lingüístico, ese que recubre al núcleo babélico reprimido, fecal, esotérico, inconfesado, cuaternario, de toda la nación dominicana...
De acuerdo con ese «idioma maravilloso» y chispeante, mezcla casi joyceano-afrotaína de múltiples lenguas y etimologías lúdicas, pura invención personal de este otro Gran Don Pedro nuestro —al que ahora nombro gran Pedro León soterrado para diferenciarlo de Pedro Henríquez Ureña y de Pedro Mir—, la palabra «Ícaro», apelativo del personaje mitológico griego, hijo alado por el esperma de aquel Dédalo famoso constructor del Laberinto de Creta, no provenía de la lengua griega sino del supuesto anglosajón antiguo «aircarr»: «coche o carro del Aire»…
En el mismo idioma caona, la palabra «cerveza» se decía «tentaeva». El «argumento» semántico-lingüístico que ofrecía El Renovador como justificación para adoptar este vocablo neológico, era que la seducción del hombre a la mujer (Eva) se inicia, casi siempre, invitándola a tomar una cervecita… «tentaeva» = «tentar a Eva».
A la «Malta Morena», la muy popular bebida reconfortante dominicana, nuestro genial Renovador de la lengua la designaba: «tentaeva obscura», poniendo, siempre, al pronunciar este sintagma, una insinuación mistérica, erótico-mística, en el rudo granulado de su voz. Tentaeva obscura...
Citando al poeta alemán Novalis, decía el Renovador con dulce vozarrón: «La mujer es el alimento corporal más elevado», para añadir de inmediato que la «Malta Morena» era un símbolo más de la pujanza característica de las mujeres negras y mulatas dominicanas, quienes, según Don Pedro, servían hasta para bebérselas desnudas con gran delectación del «ingiriente», por ser ellas altamente nutricias y gustosas…
En cierta ocasión, mientras cautelosamente departíamos en una cafetería-restaurante de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, le pregunté cómo él, en su desempeño lingüístico-esotérico, explicaba el hecho de que la malta negra equivalente a la Malta Morena dominicana fuese una bebida de origen alemán: el extracto de malta Löwenbräu.
Ni corto ni perezoso, el Renovador me dijo que de eso él sabía más que cualquiera, porque «Löwenbräu» significaba en alemán «cerveza de los leones» y, por motivos «metasiderales», «caósmicos» (utilizó, sorprendentemente, estas palabras en nuestra conversación), él respondía al nombre de Pedro de León Marte… Un duro y sediento león de roca indefinible, caído del misterioso y lejano planeta Marte...
A lo anteriormente sentenciado añadió de inmediato, que el hecho simple de que «una negra alemana sea de las mejores del mundo, constituye la prueba contundente de que la supuesta pureza racial teutona, tan cacareada por el pangermanismo nazi, es una gran falacia».
Cuando el Renovador comprobó el asombro que me produjo su inteligente y elíptica respuesta (nos encontrábamos en la cafetería de la Calle El Conde bautizada por mí como «Palacio de la Esquizofrenia»), se limitó a solicitar con un gesto discreto los servicios del camarero, y en lo que este llegaba a la mesa que ocupábamos, me dijo, como quien revela una gran verdad social normalmente inconfesada o más bien inconsciente: «Ahora vamos, querido amigo Armando, ¡a degustar nuestra rubia!»
Si en verdad existe un Dios justo y todopoderoso, el Renovador de la Lengua y padre del idioma caona, Don Pedro de León Marte, desaparecido de la faz de la tierra desde hace varios años, debería estar destinado, sin lugar a dudas, a un lugar todavía mejor que la simple y aburrida Gloria cristiana.
Septiembre de 2007
© Armando Almánzar-Botello
Santo Domingo, República Dominicana.
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ADENDA RETOCADA DE 2015 (Fragmento)
Por Armando Almánzar-Botello
El «Renovador de la Lengua» era una suerte de James Joyce o William Blake de la oralidad criolla, pero sin las obras escritas que legaron a la humanidad, respectivamente, el genio irlandés y el genio británico.
También sería válido compararlo con el mejor Daniel Paul Schreber y, salvando las distancias, con místicos como Jakob Böhme, Emanuel Swedenborg o Meister Eckhart...
El Renovador, por razones históricas, no disfrutó de las condiciones culturales y políticas propicias para que la Gran Ideación No Controlada (GINC) floreciera en obra escrita magnificente como aconteció en el caso de los poetas y místicos mencionados.
Su sistema teológico-metafísico, que minuciosamente yo desarrollo y analizo en otro lugar, le confería una gran importancia al perro, al caballo, a la hormiga, al toro y a la araña.
Según me contaba El Renovador con siniestro entusiasmo sigiloso —cuando nos encontrábamos por casualidad en burdeles y cafeterías con ánimo de beber cerveza y conversar sobre la vida, las mujeres y los libros—, él mismo, extraña, inconcebible y simultáneamente convertido en «un otro innominable», es decir, out of joint, roto en dos, transfigurado física y espiritualmente por medio de secretas y antiquísimas fórmulas mágicas que le fueran reveladas por poderes abismales del Universo, había sostenido y gozado en múltiples ocasiones intensas cópulas místicas con todos estos animales juntos, en concierto y a ritmo de merengue y de bolero, o con uno por uno a ritmo de vals...
Me decía el místico y poeta visionario que recordaba con magno ardor —con intenso y vibrante deslumbramiento religioso en su cuerpo y en su alma, muy superior al que le producían otras voces animales copulantes—, los gritos lujuriosos y agudos de las arañas peludas en el acto erótico tremendo...
© Armando Almánzar-Botello. Santo Domingo, República Dominicana.
Adenda 2
SYMPTÔME ≠ SINTHOME LACANIANO (Notita apresurada con finalidad didáctica) *
«El nudo borromeo no constituye un modelo en la medida en que hay algo junto a lo cual la imaginación desfallece. Quiero decir que ella resiste como tal a la imaginación del nudo. El abordaje matemático del nudo en la topología resulta insuficiente.» Jacques Lacan: Seminario 23, El sinthome, Paidós, p. 42
Por Armando Almánzar-Botello
De acuerdo con el pensamiento psicoanalítico del último Lacan, hay que diferenciar entre el symptôme (síntoma convencional) y el sinthome. El primero se disuelve por el análisis; el segundo es una modalidad de anudamiento del sujeto con el goce que no se interpreta ni se disuelve. Es un modo permanente de relación con lo Real.
El sinthome es la forma que tiene el parlêtre (ser-hablante) de arreglárselas con el goce inerradicable de la “lalangue” (la forma excesiva del goce en la lengua: la lalengua) no regulada por la castración.
En el sujeto neurótico-normativo el savoir-faire (saber-hacer) con el symptôme (síntoma padecido, incordiante) conduce a que el analista y el paciente aprendan a interpretar dicho síntoma como formación del inconsciente, para que, tan pronto revele su “verdad” oculta, inconsciente, desaparezca.
El savoir-faire con el sinthome le permite al sujeto neurótico-normativo una relación con el goce que lo hace vivir de un modo singular su relación con lo incurable.
En el psicótico, el sinthome funciona como una modalidad de anudamiento que recibe la denominación lacaniana de “suplencia” del nombre-del-padre forcluido, cuando no se produce la castración. Esa suplencia mantiene el enlace entre los tres registros o redondeles de lo Real, lo lmaginario y lo Simbólico.
En el caso del referido psicótico, el sinthome es el cuarto nudo, ese que mantiene al parlêtre en la escena del mundo evitando el brote psicótico porque sostiene al sujeto, en ausencia de la Metáfora Paterna, en una relación templada con el goce y lo Real.
Tanto en el parlêtre neurótico-normativo como en el caso radical del psicótico bajo su carácter de parlêtre en el que falla la castración en su relación con el Otro, la función del sinthome es regular el goce y ligarlo a lo Simbólico, no eliminar el goce neurótico que implica el symptôme.
Finalmente, el analizante se identifica con el sinthome que él mismo se inventa o produce, como su modo único, singular e inerradicable de gozar.
Armando Almánzar-Botello
Viernes, 10 de octubre de 2025
* En el caso de nuestro «Renovador de la lengua» su sinthome fue la producción del idioma caona.
©️ Armando Almánzar-Botello Santo Domingo, República Dominicana.
©️ Armando Almánzar-Botello Santo Domingo, República Dominicana.
DOS ENLACES SOBRE TEMAS AFINES EN ESTE MISMO BLOG:
https://almanzarbatalla.blogspot.com/2025/10/pezzoiana-ortonimo-evidente.html?m=1
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