«A la superficie carnal de mi alma trepa el misterio de las cosas. Veo, oigo, palpo independientemente de lo que en mí ve, oye y toca. Me separé de mí de repente. Observo, desde mí y de lejos, mis sensaciones, y ellas parecen, además de algo visibles, pertenecientes a otro, moviéndose en mí por obscenidad y por grandeza.» Pero Botelho, heterónimo de Fernando Pessoa
Por Armando Almánzar-Botello
A la memoria de mi pariente higüeyano
Peruchito (+), hijo de don Perucho Botello (+)
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Armando Almánzar-Botello
Viernes, 19 de junio de 2026
Santo Domingo, República Dominicana.
BIBLIOGRAFÍA MÍNIMA:
—Ángel Crespo: La vida plural de Fernando Pessoa, Editorial Seix Barral, S. A. Barcelona, 1988.
—Fernando Pessoa: «El regreso de los dioses». Edición y traducción de Ángel Crespo. Acantilado, Barcelona, 2006.
—Yo soy una antología. 136 autores ficticios. (Edición y presentación Jerónimo Pizarro y Patricio Ferrari. Traducción Nicolás Barbosa López, Pre-Textos, Valencia, 2018.
—Richard Zenith: Pessoa. Una biografía. Traducción del inglés de Ignacio Vidal-Folch. Barcelona, Acantilado, 2025.
Copyright Armando Almánzar-Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.
Adenda
EL POETA FERNANDO PESSOA PADECÍA LO QUE JACQUES LACAN CARACTERIZÓ COMO «ENFERMEDAD DE LA MENTALIDAD»
Por Armando Almánzar-Botello
DOS FUENTES BÁSICAS:
–Lacan, Jacques: Seminario 23, Aún, Paidós 2006
–Soler, Colette: La maldición sobre el sexo, Ediciones Manantial 2000
Copyright Armando Almánzar-Botello.
Es falso que Pessoa encarne «la subjetividad monádica» burguesa y Vallejo una suerte de «corps morcelé andino», de cuerpo étnico inmanente, fragmentado, y carnalidad psicosocial y simbólica desarticulada.
El que dice algo así no ha transitado por la vía claroscura y transbinaria de un cuasi concepto que el autor de estos apuntes formula con rigor como «genealogía del despedazamiento» en Pessoa, ni por el triunfo pessoiano de la Univocidad del Ser a través del recurso poético, protésico y ontológico de la heteronimia.
Pessoa desbordó el mero hacer imitativo que convalidaba el neocolonialismo. Vallejo, conocedor y admirador de los valores culturales europeos, se miraba desgarrado socioculturalmente por su condición mestiza; expresó en Trilce —no en la totalidad de su obra— su «esquizofrenia» simbólica utilizando un lenguaje roto, vanguardista-idiosincrásico.
Pessoa, pese a ser de clase alta, aristocrática, vivió también en éxodo y exilio, padeció la fragmentación transcultural y la forclusión parcial del nombre del padre y lo simbólico. Sufrió la a-pertenencia del significante lusitano-judío a-cósmico.
Sin embargo, Pessoa supo transformar la fragmentación imaginaria y el «descoyuntamiento» de la personalidad en un arte plural, potente y rico en el plano semiótico-formal, tan complejo o más que el de César Vallejo.
Como dice Almánzar-Botello en su ensayo titulado «Análisis de Drama en gente de Fernando Pessoa» (2010), Alberto Caeiro funciona en esta compleja dramaturgia (Álvaro de Campos, Ricardo Reis, Bernardo Soares, Pêro Botelho, El Barón de Teive, Alexander Search, el propio Caeiro, etcétera) como el «Maestro», el punto de máximo valor heteronímico atribuido en la genealogía espiritual imaginaria, pero no necesariamente es el heterónimo de mayor potencia de ignición real en el plano trascendental de inmanencia.
Esta potencia, entendida como capacidad de trazar líneas de fuga o desterritorialización que desbordan los límites codificados como círculo del aparecer (E. Trías: La razón fronteriza), la encarna con mayor pertinencia Álvaro de Campos, heterónimo de la exploración, el viaje, el espacio urbano, la técnica moderna y el nihilismo activo-destructivo que casi logra su transmutación en lo que Nietzsche denomina «nihilismo consumado». Ese nihilismo de la defundamentación asumida y creativa trasciende la fundamentación metafísica en dirección hacia lo infundamentado y lo posfundamentado.
La potencia de Álvaro de Campos traza líneas de fuga en el mismo sentido en que las proyecta, en el plano contemplativo, el maestro de los heterónimos mayores, Alberto Caeiro.
Es necesario pensar la potencia del pensamiento heteronímico en Pessoa no solo como una suplencia para esa «enfermedad de la mentalidad» que resulta de una cierta forclusión del Nombre-del-Padre (J. Lacan), sino como una suerte de «síntesis disyuntiva inclusiva» que desemboca en una afirmación de la «univocidad del ser» (Duns Escoto, Baruch Spinoza, Gilles Deleuze).
Armando Almánzar-Botello
Viernes, 19 de junio de 2026
Santo Domingo, República Dominicana.
BIBLIOGRAFÍA MÍNIMA:
—Ángel Crespo: La vida plural de Fernando Pessoa, Editorial Seix Barral, S. A. Barcelona, 1988.
—Fernando Pessoa: «El regreso de los dioses». Edición y traducción de Ángel Crespo. Acantilado, Barcelona, 2006.
—Yo soy una antología. 136 autores ficticios. (Edición y presentación Jerónimo Pizarro y Patricio Ferrari. Traducción Nicolás Barbosa López, Pre-Textos, Valencia, 2018.
—Richard Zenith: Pessoa. Una biografía. Traducción del inglés de Ignacio Vidal-Folch. Barcelona, Acantilado, 2025.
Copyright Armando Almánzar-Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.
Adenda
EL POETA FERNANDO PESSOA PADECÍA LO QUE JACQUES LACAN CARACTERIZÓ COMO «ENFERMEDAD DE LA MENTALIDAD»
Por Armando Almánzar-Botello
Para el psicoanalista y pensador francés Jacques Lacan, el gran poeta y escritor lusitano Fernando Pessoa transformó un síntoma convencional (un imaginario patológico y fragmentado-floreciente (Lacan, Colette Soler) enlazado con lo simbólico pero sin el «lastre de lo real») en un recurso artístico: los heterónimos. Con esta lograda multivocidad artística de suplencia o compensación, Pessoa evitaba la locura.
De acuerdo con la clínica nodal de Lacan, en el neurótico-normativo existe un bloqueo de lo Imaginario; en Joyce hay una «caída de lo imaginario del cuerpo» con un encadenamiento entre lo simbólico y lo real. Para Lacan, el «sinthome de Joyce» es la escritura (en ocasiones glosolálica) como un modo de suplencia que une lo imaginario caído al nudo donde sí están unidos lo simbólico y lo real. Según Lacan y su seguidora la psicoanalista Colette Soler, en Fernando Pessoa existe un imaginario proliferante, pero, según Lacan, sin el «lastre de lo real». Su medio de estabilización es la polivocidad y la heteronomía sistemáticas.
Según la teoría clínica de Lacan, el Libro del desasosiego, firmado por un autor ficticio llamado Bernardo Soares, y el juego poético múltiple de los restantes heterónimos, son recursos o formas que inventa Pessoa para hacer «lazo social» y evitar de este modo cierto tipo de psicosis.
Es bueno recordar y resaltar que pese a estar afectado de lo que podría llamarse «personalidades múltiples», Fernando Pessoa dominó perfectamente la gramática de su lengua portuguesa antes de su «decisión» vital y artística de «transgredirla» para enriquecer el mensaje estético de sus textos creativos. Su «trastorno de la mentalidad», tal como lo denominó Jacques Lacan, no comportó nunca «agramatismo» propiamente dicho ni «cacografía«, tal como fue el caso de un Antonin Artaud, por ejemplo.
DOS FUENTES BÁSICAS:
–Lacan, Jacques: Seminario 23, Aún, Paidós 2006
–Soler, Colette: La maldición sobre el sexo, Ediciones Manantial 2000
Copyright Armando Almánzar-Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.
Reservados todos los derechos de autor.

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