«La única salvación para el hombre es el estilo: decir cautelosa y hermosamente las cosas en la infinitud provisoria del instante.» Armando Almánzar-Botello
«Aporías. Morir —esperarse (en) “los límites de la verdad”—.» Jacques Derrida
------------En el acto de morir /aquel hombre del espejo\ sorprendido no sintió sobre su pecho desierto / el secreto fragor de la ruda impaciencia...
Esperó tercamente la visita de la Nada: ese puro no ser en la flecha del tiempo, / esa musa desnuda y ausente que se mira / el misterio cotidiano en la navaja reflexiva, / que sueña una tinta indeleble y profunda cuando mancha la página blancura de los días; / ella es un modo ascendente de la lluvia, los dedos que apagan todos los paraguas; ella brilla con el sol de la negrura absorta, que ciega con vacío filoso y atraviesa / en la niebla los fantasmas y evapora los semblantes.
Aguardó el hombre la llegada cautelosa de sí mismo / congelado en su revés de puro asombro... Se llamó y, como siempre, tardó en acudir... Y dio gritos por la noche sin azogue, perdido en el páramo insomne de los vientos: en su íntima distancia inexplorada...
Nada ni nadie respondió a la llamada espiral desde su adentro.
Para recordar ausencias perdidas volvió su rostro al olvido...
Escapó sin su yo el viajero insondable —diluido en la tarde impasible y remota—, hacia el charco gimiente de sombras caídas / que sienten su cuerpo sin haberlo alcanzado.
Fueron neutros relámpagos genéticos los nombres, / terrible y filoso el Afuera germinante: Otro en luz que se levanta en lo negro y su reserva / descubre para siempre la verdad de su cadáver.
Así para el hombre se borró la mujer, que serena y limpiamente lo miraba escribiendo...
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Febrero de 1999 (Texto retocado)
© Armando Almánzar-Botello. Santo Domingo, República Dominicana.
Texto publicado —junto con otros más del autor— en el número 110 de la revista mexicana «Blanco Móvil», dirigida por Eduardo Mosches, poeta y editor mexicano de origen argentino. Dicho número, correspondiente al primer trimestre de 2009 en ese importante órgano cultural, fue dedicado por completo a la poesía de la República Dominicana.
© Armando Almánzar-Botello. Santo Domingo, República Dominicana.
Copyright Armando Almánzar Botello. Reservados todos los derechos de autor. Santo Domingo, República Dominicana.
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«¡OH MARTIN HEIDEGGER, TAN MAL COMPRENDIDO!»
Por Armando Almánzar-Botello
«Aporías. Morir —esperarse (en) “los límites de la verdad”—.» Jacques Derrida
«La única salvación para el hombre es el estilo: decir cautelosa y hermosamente las cosas en la infinitud provisoria del instante.» Armando Almánzar-Botello
----------Se hace necesario resaltar que la existencia humana como Dasein ( «ser-en-el-mundo», «ser-para-la-muerte», «ser-ahí», existencia como esencial «poder-ser» —Sein-können— ) no es equivalente o similar al mero «estar-ahí» del ente —Vorhandenheit. Lo que viene a caracterizar al Dasein es la «condición de arrojado» —Geworfenheit—, su llamada «configuración o estructura proyectiva».
El Dasein (ser-ahí) no existe al modo del ente —das Seiende—, ente que «está-ahí» como «lo dado», sino que dicho Dasein se relaciona con el ser —das Sein— como «ek-sistencia» que se abre a su «disposición a-ser» en el futuro, en un futuro implícito en el presente mismo de su «no-todavía».
Sin ser una mera cosa material, solo el cadáver humano (abolición del Dasein, del ser-en-el-mundo) se reduce o circunscribe, para el pensamiento de Heidegger, al «puro-estar-ahí» —Nur-noch-Vorhandensein, en alemán— que ha perdido el «estar-vuelto hacia la-muerte» o el «estar-vuelto-hacia el-fin».
La pérdida del ser que comporta el «estado de muerte» implica, para el Dasein, la pérdida del morir como «adelantarse ontológico» —Vorlaufen en alemán— a la «posibilidad de su imposibilidad de ser»...
Fragmento de un texto sobre la muerte de la autoría de Armando Almánzar-Botello: «Muerte, igualdad, humildad, dolor, desamparo, aceptación. Repetición cíclica y conforme» (2012). Santo Domingo, República Dominicana.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~NACER MURIENDO
«La muerte no es nada para nosotros. Porque lo que se ha disuelto es insensible y lo insensible no es nada para nosotros.» Epicuro
«La única salvación para el hombre es el estilo: decir cautelosa y hermosamente las cosas en la infinitud provisoria del instante.» Armando Almánzar-Botello
Por Armando Almánzar-Botello
A Fernando Pessoa, in memoriam
Tan solo imaginar mi encierro en la nada eterna de la muerte me produce una intensa y angustiante asfixia metafísica, una honda y terrible crisis claustrofóbica.
Mas cuando pienso que mi ego se perderá sin medida en el maléfico rumor del Afuera y su alegría impersonal, indiferente, siento un vértigo infinito, un pánico sin fondo, una terrible amenazante agorafobia desierta, y profiero gritos mentales en mi habitación vacía; oscuro, insomne, ardido, en la desolación de mi yo polvoriento, evocando y destrozando cosas en la caída irredimible, en el furor ciego sin linderos de la total desesperanza.
Doy manotazos de miedo a inútiles y antiguos juguetes, fantasmales ya para siempre, hondamente inalcanzables en remotos desleídos mobiliarios imaginados.
No me tranquiliza pensar que nada sentiré, absorto, en mi absoluta y perseverante ausencia eterna de muerto.
Lo insoportablemente inconcebible, siniestro, es saber que yo, muerto, no seré de nuevo yo, para siempre. El Cielo es una ilusión pueril de goce de indestructible, imaginada por la desechable y ciega vanidad del hombre.
No obstante, preferiría sentir algo, sí, más allá de la hermética frontera y el temblor indecidible de la vida y su aisthéton, aunque fuesen las mismísimas caricias tormentosas de las nieves y los fuegos perpetuos del Infierno...
Pero cruzada esta frontera en la caída o el descenso, no habrá hielos ni llamas, ni tampoco Cielo eterno...
Armando Almánzar-Botello
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Febrero de 2015
Copyright Armando Almánzar-Botello.
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Febrero de 2015
Copyright Armando Almánzar-Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.
Reservados todos los derechos de autor.
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