sábado, 7 de noviembre de 2026

FALSOS DILEMAS DEL HEDONISMO CAPITALISTA EGOÍSTA Y NEOLIBERAL

«La mayoría, por ceguera ideológica impuesta, no ve la relación del post con el sistema capitalista imperante.» Fredesvinda Báez Santana y Armando Almánzar-Botello 


Por Fredesvinda Báez Santana 
y Armando Almánzar-Botello

A Achille Mbembe

Analicemos con espíritu crítico esta viñeta única.

¡Esos son los falsos dilemas a que nos somete la sociedad capitalista actual!

Constituyen dilemas que, planteados de un modo tan frívolo, son esencialmente neurótico-perversos y psicóticos; apuntan así al reduccionismo egoísta de los afectos y a la final destrucción del amor (como don simbólico) y de todo auténtico vínculo social.

El amor por una esposa, el amor por una hija y el amor por los padres son, de hecho, amores diferentes, inconmensurables, únicos, irrepetibles, singulares, absolutos. La esposa no es sustituible, es esa persona única; la hija tampoco es sustituible, es esa hija irreductible; la madre y el padre no son generalidades abstractas, son esa madre y ese padre en sus respectivas singularidades concretas.

El sujeto varón de la viñeta, el hombre que «sostiene a la familia», debe esforzarse por salvarlos a todos, es responsable de todos. Es cierto que la situación es ideal, inverosímil o abstracta, pero precisamente por eso la respuesta ideal, como decisión ética, debe ser salvarlos a todos. Perseverar en el cuidado de cada uno de ellos, por amor a todos y a cada uno de ellos, en su singularidad ineludible. Aquí no se trata de quién es prescindible y quién no lo es. Para el auténtico amor todos son imprescindibles.

En el caso de que sea necesario un sacrificio para salvar al resto, la decisión de hacerlo debe partir no del hombre joven del que dependen todos, sino de cada uno de los restantes sujetos adultos. La niña, por su corta edad, no se encuentra en condiciones de madurez psicológica como para tomar una decisión ética de ese tipo.

Aquí la decisión ética se presenta como un problema prisionero del familiarismo racializado. Ahí está su grave limitación. Deja fuera de la decisión bioética al resto del campo social, a la multiplicidad de los sujetos sociales, nacionales y extranjeros. No plantea la decisión ética como un problema que va más allá de los intereses meramente familiares. No lo plantea como una decisión transindividual y universal. Aquí se impone una ideología racista, «privatizadora» de la decisión, la elección y la solidaridad. En este sentido es que percibimos un «sutil» sesgo ideológico-político neoliberal y profundamente excluyente y racista en la viñeta. En ella percibimos un grave problema de decisión ética circunscrito a una familia de sujetos negros. 

¿Son los cuerpos negros los principales objetos de las decisiones sacrificiales?

Claro, nuestro punto de vista es filosóficamente kantiano, foucaultiano y hasta cierto punto lacaniano: creemos en el valor absoluto irreductible y singular de cada sujeto. ¡Y creemos en una ética del lazo social más allá de la mera ideología familiarista!

Pero existe una lógica bioética utilitarista, pragmática, que mide la decisión por las consecuencias prácticas. Bajo esta lógica, la niña y la esposa podrían tener la preferencia. Nosotros elegimos la opción kantiana de por lo menos intentar salvarlos a todos.

La mayoría, por ceguera ideológica impuesta, no ve la relación del post con el sistema capitalista imperante.

Las plataformas son parte de la maquinaria de creación de subjetividad propia del capitalismo tecnológico y cognitivo. Uno de sus ejes está constituido por la voluntad programada de crear imbéciles carentes de pensamiento crítico, de afectos profundos y de capacidades para la decisión ética genuina.

Esa elección «desopilante» y forzada entre miembros de la propia familia de negros es una forma perversa de racionalizar el afecto y el amor para poner el lazo social y los valores emocionales y éticos al servicio del cálculo, de la racionalidad instrumental y de la lógica biopolítica de la eficacia y la maximización de beneficios restringida a un sector, clase o grupo social.

Detrás de ese post se encuentra el individualismo insolidario como cálculo de quién merece la vida y quién no la merece: eso mismo se plantea el sistema neoliberal bajo la lógica de la competencia y los recursos escasos.

Fredesvinda Báez Santana y Armando Almánzar-Botello


6 de noviembre de 2026

Copyright Fredesvinda Báez Santana y Armando Almánzar-Botello. Santo Domingo, República Dominicana.

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