lunes, 27 de julio de 2015

REPÚBLICA DOMINICANA SIEMPRE HA MANIFESTADO SOLIDARIDAD CON LA REPÚBLICA DE HAITÍ, A LA MEDIDA DE SUS POSIBILIDADES COMO PAÍS POBRE TAMBIÉN.

«... Debemos, hoy más que nunca y en el contrato tácito de la solidaridad, intentar el correcto planteamiento y solución de problemas mediante el "pensar global / actuar local; pensar local / actuar global", como nos recuerda Edgar Morin en su Pensamiento Antropolítico Complejo. Alianza internacional, en nombre de la justicia, contra el afán de lucro y la irracionalidad de ciertas políticas económicas de las Grandes Potencias Consumistas y sus secuaces "glocales". Esas políticas no sustentables de la inequidad “bélico-financieras” y genocidas de hecho, sencillamente conducen a nuestro Planeta, de forma vertiginosa, a la catástrofe de lo peor.» (Fragmento) Armando Almánzar-Botello. "El Hambre Sufre sin Nombre...", Blog Cazador de Agua, jueves, 12 de enero de 2012.


Por Armando Almánzar-Botello.

A la memoria de Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez, Matías Ramón Mella, Gregorio Luperón, Juan Bosch, Manuel Aurelio Tavárez Justo, José Francisco Peña Gómez y Francisco Alberto Caamaño Deñó, figuras luminosas cuyas vidas y obras alumbran el mejor destino de la Patria Dominicana.   


Pocos se detienen a pensar en los auténticos problemas ético-prácticos que plantea el ejercicio de la solidaridad económica y la justicia social en el contexto de dos naciones pobres como lo son República Dominicana y Haití.

Algunos sujetos, tanto haitianos, dominicanos como de otras naciones, protegidos por su distancia física, política, socio-económica y/o cultural con respecto al escenario de los reales acontecimientos, confunden sus intereses de clase, de grupo, de pertenencia institucional, de país, o el provecho meramente individual y egocéntrico, con la defensa de legítimas conquistas, con la lucha a favor de los Derechos Humanos Universales, con el combate por la equidad y lo justo.

Así, generalmente, esos referidos individuos confunden el Imperativo Categórico con el Imperativo Hipotético, ya sea por simple ofuscación, por perseguir un mezquino y sórdido beneficio material o un cierto "reconocimiento público": el prestigio que conlleva, para determinada mentalidad narcisista o presuntuosa, el ser reconocida como la que corresponde a un supuesto pensador de vocación universalista.

Otros opinan o intervienen en el asunto de las relaciones dominico-haitianas, confundiendo los intereses de los pueblos haitiano y dominicano con las ambiciones criminales de algunas Grandes Potencias y de las malvadas e inhumanas oligarquías de ambas naciones insulares.

En el presente contexto, reitero algo que se ha repetido hasta las náuseas pero que debemos ahora resaltar hasta que vomitemos todos los intentos imperiales de chantaje moral y político a los cuales la República Dominicana ha sido sometida: La solidaridad humanitaria con aquellos que sufren en Haití, orientada a la solución de la grave crisis en la que se ve sumergida esa nación hermana, no debe ni puede ser una responsabilidad exclusiva de Dominicana, país que también se mira desgarrado por la gran cantidad de sus nacionales que sobreviven sumergidos en el abismo de la pobreza extrema.

La solución al problema que representa el fallido Estado haitiano debe ser, definitivamente, sin más evasiones de responsabilidades, un serio compromiso de la Comunidad Internacional, principalmente de países como Estados Unidos, Francia, Canadá, Venezuela, naciones que de una forma u otra recibieron grandes beneficios de Haití, y en casi todos los casos dichos beneficios fueron obtenidos por los países colonialistas y explotadores al precio del empobrecimiento y el dolor más acerbo infligidos al pueblo haitiano.

Actualmente, sin que República Dominicana pierda de vista su necesaria solidaridad con Haití, el auténtico universalismo emancipador, entendido tanto como vocación de "universalidad concreta" al modo en que la concibe un Edgar Morin, como de "universalidad abstracta" bajo la forma en que Étienne Balibar teoriza la "égaliberté", se podría descubrir en la lucha contra el perverso y egoísta Capitalismo Financiero Neo-Colonialista y sus agentes "glocales".

El Capitalismo Neoliberal Crematístico que opera en las tres grandes metrópolis mencionadas (Estados Unidos, Francia y Canadá) y en sus territorios aliados de ultramar, pretende borrar de la geografía política del Planeta a la República Dominicana y a la República de Haití como naciones y Estados diferentes, unificando sus territorios y mercados para realizar, en el caos generado así, un mayor y más libre saqueo de los recursos de ambas naciones.

En el soñado nuevo espacio insular pos-fusión, las Grandes Corporaciones Transnacionales canibalizarían como siempre, pero ahora con incrementado poder destructivo, más de espaldas, todavía, si ello fuere posible, a los intereses de la mayoría de los habitantes de los dos países y a favor del Gran Capital y de las oligarquías locales antipopulares y bifrontes, las cuales son sus aliadas por la naturaleza entreguista, oportunista y servil que las caracteriza.

Resulta necesario denunciar y combatir ese proyecto imperialista de rapiña que se disfraza de supuesta defensa a los llamados Dererechos Humanos definidos perversamente, vaciados de auténtico sentido de la justicia y de reales contenidos libertarios.

Es preciso definir una auténtica solidaridad entre las naciones pobres, y defender las especificidades histórico-culturales, lingüísticas, político-sociales y económicas de los pueblos, más allá de la tendencia neo-capitalista a homogeneizarlos desde la insolencia del biopoder, desde la inhumana insolidaridad irresponsable y canalla, desde los enmascarados intereses del Gran Capital sin sentido de la Real equidad.


Julio de 2015


© Armando Almánzar-Botello. Santo Domingo, República Dominicana.



ADENDA



LA FALSA SOLIDARIDAD INTERNACIONAL.

Por Armando Almánzar-Botello


En el contexto de la actual problemática dominico-haitiana, hay que ver y analizar los acontecimientos más allá del simple afán pseudo-solidario, "humanitero", fuzzy, borroso, paradójico y equívoco por intempestivamente xenolátrico y entreguista, que caracteriza el discurso y el accionar de ciertos dominicanos enemigos de la República Dominicana. 

La "irracionalidad" aparente de varios canallas propagandistas anti-dominicanos estriba, en pretender que República Dominicana se comporte, de modo inverosímil, como un Estado-nación más defensor de los "haitianos" que los mismos políticos de ese país quienes perjudican en los hechos a los pueblos llanos dominicano y haitiano en un contexto internacional en el que la oligarquía de la nación vecina, utilizando una propaganda aviesa, está lesionando gravemente los intereses del pueblo dominicano y su vocación libertaria de país pobre pero independiente, además de actuar dicha oligarquía haitiana en franca traición a los derechos e intereses de sus propios compatriotas que transitan por el desamparo y la indigencia.

Pese a que muchos de los referidos pregoneros se han beneficiado y se benefician en múltiples ocasiones bajo formas excepcionales, de su condición de nacionales dominicanos, pretenden desconocer, movidos por los llamados "atractores extraños" de la biopolítica, la genuina solaridad que República Dominicana como nación que a pesar de su pobreza no limita sus manifestaciones de solidaridad a la forma oportunista y mezquina en que lo hacen los sectores minoritarios más retrógrados de su propia usurera oligarquía, le ha demostrado de un modo constante al pueblo sufriente de Haití.

Esa posición política y ética de algunos nacionales perversamente "xenolátricos", tanto del patio como del traspatio, amerita un etno-psicoanalisis del resentimiento familiar, grupal (René Kaës) e histórico-social de dichos sujetos "filantrópicos", por no decir que se hace necesaria una seria investigación de sus "legítimas" fuentes de ingreso. Análisis político-estratégico y valores "humanitarios" al margen...

Lo que no se debe perder de vista es que los conflictos vernáculos, político-partidarios, determinados por las unilaterales denuncias de corrupción en el manejo de la Cosa Pública en un país donde el sistema de partidos vigente determina que de una u otra forma las principales agrupaciones políticas respondan, en mayor o menor grado, a los mismos intereses espurios, no deben impedirnos comprender y luchar contra la gran escalada del Gran Capital Transnacional que sin lugar a dudas crea, aprovecha y promueve coyunturas y conflictivos intestinos o regionales para desnacionalizar, descalabrar, deculturizar, homogeneizar, tutelar, dividir, enfrentar, caotizar, fusionar, subordinar, controlar y explotar pueblos y regiones, sometiéndolos a la dictadura enmascarada de las despiadadas Corporaciones, de los Gobiernos de las Metrópolis y de las oligarquías títeres de los países subalternos que son sus instrumentos.

Frente a esos sectores neo-colonialistas y sus secuaces "glocales", los dominicanos con auténtico sentido de la justicia y la solidaridad internacional, debemos trabajar en la creación y/o reforzamiento de una conciencia popular de resistencia que no perciba, simplemente, como el verdadero problema de Dominicana al pueblo haitiano pobre, sino al egoísmo insolidario de las Potencias que están detrás de la pobreza de nuestras dos naciones, y a los perversos y corruptos políticos y empresarios oportunistas que son serviles aliados de esas Metrópolis imperiales. 



Julio de 2015


© Armando Almánzar-Botello. Santo Domingo, República Dominicana.

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