A mi querido y recordado tío-abuelo Amable Botello Arache, culto, sensible, bondadoso y honesto abogado, legislador y político de la ciudad de Higüey, que deslumbrado por la maravilla culinaria del mondongo africano, ¡tan sabroso!, dijo un día para la Memoria que más bien debía llamarse «Ibis Sagrado en el mantel».
Por Armando Almánzar-Botello
A Margot la gorda, ¡que lo preparaba tan bien!
A François Villon; a Fernando Pessoa, in memoriam
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Ellos, los acua-oraculares, son los únicos que saben
cocinar los «callos a la portuguesa o al estilo vibrante de Madrid»... ¡Y juran siempre hacerlo todo bien!
«Hic et nunc», «Hier und Jetzt», «Aquí y ahora»: escolástico-tomista, hegeliana y orteguianamente cocinando,
les llamamos en las Islas «mondongo»
a esos platos...
Los franceses, por ejemplo, les llaman
«tripes à la mode de Caen»...a esos platos...
Los franceses, por ejemplo, les llaman
Pero sí, solo ellos (¡adivinen quiénes!) son los únicos que saben hacerlo todo, todo, todo bien... Además
de utilizar con «sutiles» prosaísmos a Pessoa y a Villon...
¡Pero no, ahorcados presumidos
a la sombra de un Demente!
a la sombra de un Demente!
Sujetos que saben, se supone... hasta más que los burgundios...
Así no lograrán el consenso en la cocina
para luego emanciparse y envenenar a su Rey...
¡El rítmico mondongo no es «asa’o ni refrito»!
El mondongo es el poema que repite siempre igual: «The bells!, the bells!, the bells!, the bells!», como el pírrico y eterno retorno de los egos,
de los higos y los hijos bien habidos,
que presumen su desierto de ser lo que no son...
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Domingo, 29 de marzo de 2026
© Armando Almánzar-Botello. Santo Domingo República Dominicana.

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