«Lo maloliente despierta nuestra interrogación más intensa.» Armando Almánzar-Botello
Por Armando Almánzar-Botello
Copyright Armando Almánzar-Botello.
Reservados todos los derechos de autor.
Santo Domingo, República Dominicana.
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YO ES OTRO (¿POR MALA SUERTE SERÉ TÚ?)
«La única diferencia entre un loco y yo, es que yo no estoy loco.» Salvador Dalí
Por Armando Almánzar-Botello
Armando Almánzar-Botello
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23 de mayo del 2015
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DIA-GRAMA, TÍMPANO, HUELLA, HIMEN...
Por Armando Almánzar-Botello
Cierto «se», frecuentemente, me debe ser exfoliado para que pueda eso (así) limpiar su lodo en mí con el yodo profiláctico del mar...
Contra los viejos nuevos ricos que pretenden liderar todavía el otro mundo con el técnico engreído roto rito —excrementicio y mercantil, científico-militar, ateo-fiduciario—: ¿el Id escribe sol fascista negro en mí, aviesa melancolía rugiente?
Así analicemos nuestras propias conductas y no digamos, cuando habla solo el otro, que se oculta elitismo y secreto fascismo en su decir impávido.
¿Quiénes son racistas? ¿Las torres de marfil con sus cansados elefantes blancos rondando en las manadas de nuestos viejos Egos petulantes?
El problema no surge con el «Tierra o Ser» mencionado por el filósofo, sino cuando el Don Nadie que soy camina ciego por las calles —Das Man heideggeriano del «se dice»—, oscuro, burdo y desheredado de la cultura, rudimentario «tíguere» o «chopo» que habita en mí, contemporáneo de las crisis de los fundamentos del Ego, simplista vestigio casi del remoto Anfioxus lanceolatus, y me respira hondo por la turbia herida psicosocial el triste, sórdido, ruidoso y fecal callejón del incorregible resentimiento antropológico de mis orígenes clandestinos, ese callejón en el que se levanta, oh vergüenza inaudita, el árbol de los pequeños insectívoros lemúridos arborícolas...
Aquí aludimos al Gran Nihilismo reactivo y pasivo del esclavo darwiniano que solo visualiza la cultura como mero afán de lucimiento, adleriana compensación tosca de mis duras minusvalías psicosociales, recurso para el ávido y desesperado ascenso societal, creo.
Este pseudosujeto que soy está llamado por ello a desaparecer cuando en mí se consume aquel nihilismo destructivo del gran loco furioso, cuando se opere la segunda metamorfosis de león o tigre o demonio —esa bestia de malolientes dientes cariados, ¡oh, la náusea de aquel otro!— a bello niño luminoso que inocencia juegue creadora de mundos, a la orilla turbulenta del mar...
Pues bien, dejemos esto aquí para volver, llenos de una nueva ilusión, al vigoroso neomarxismo lacaniano y a la hipótesis de una democracia fuerte y radical por venir...
Reservados todos los derechos de autor.
Santo Domingo, República Dominicana.
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YO ES OTRO (¿POR MALA SUERTE SERÉ TÚ?)
«La única diferencia entre un loco y yo, es que yo no estoy loco.» Salvador Dalí
Por Armando Almánzar-Botello
«¿Quién eres yo? ¿Quiénes soy, habré sido y seré yo? ¿Seré acaso tú, y ya no lo recuerdo?» Armando Almánzar-Botello, en «Cazador de agua», 1993
«Quien no es artista... sencillamente no es artista...» ¿Friedrich Nietzsche?
«La experiencia de la máxima intensidad la realiza un “Se”, no un “Yo” como necesaria coagulación ilusoria, provisoria, de fuerzas múltiples, mutantes.» Armando Almánzar-Botello
-----------Cuando Rimbaud dijo «Yo es Otro» no se refería al hecho trivial de que A (Yo) = B (Otro), o dicho de manera más concreta, a que Arthur = Paul, por ejemplo, sino a que A no es nunca igual a sí mismo, pues una disparidad o disyunción de fondo «lo» desidentifica y «lo» reenvía al juego de «la diferencia». Su identidad de superficie es efecto de una monstruosa disparidad de fondo, seminal, diseminante... ¿Duns Escotto, Spinoza, Deleuze?
De la misma forma, la «univocidad del ser» se dice de lo dispar o diferente, de lo Mismo en tanto que Distinto; no solo diferente de «lo otro-otro» sino disímil de sí. Lo Mismo solo se dice de la Diferencia, no de lo Idéntico.
Lo que diferencia a un Yo de sí mismo, es la diferencia entre los grados de potencia que actualiza frente a sí mientras se «otrifica», en función de los grados de potencia de un Otro determinado que le hace resistencia... con mayor o menor intensidad.
Algo similar digo yo que dijo Brecht (y lo pongo sin comillas porque es una variante brechtiana de mi propia cosecha):
Genio es el más parecido al que sigue pensando «lo suyo» en otras cabezas distintas de la suya, y que sin embargo no dejan de ser «sus» cabezas en una suma que no pretende totalizar la multiplicidad de las cabezas...
Nada que ver con el plagio ni con la usurpación de «identidades», pero sí con cierta «locura» del genio...
«La única diferencia entre un loco y yo, es que yo no estoy loco», decía Salvador Dalí, pero lo estaba. Al igual que Friedrich Nietzsche o Martin Heidegger... «El estilo es el hombre... a quien uno se dirige», decía Jacques Lacan, quizá un poco menos loco que Dali, pero loco también al fin, pues como el «mismo» psicoanalista dijo: «Todos somos locos»...
He aquí la medicina o el veneno que puede representar, para el verdadero pensador, cierto tipo de compañía o interlocución entendida en su indeterminación de phármakon.
Un diálogo específico realizado con alguien puede reforzar el enraizamiento endoxal del filósofo, es decir, confirmarlo en lo más convencional e intrascendente; mas podría también, en otros casos, actualizar en él la llamada «punta loca del cogito»: la conciencia prerreflexiva que permite la exploración de inéditos y extraños niveles de la realidad para cuyo descubrimiento algunas personas necesitan utilizar drogas alucinógenas.
Habitualmente hay diálogos que solo potencian la simple estupidez... Recurso este último, la estupidez, que, dicho sea de paso, también saben aprovechar para sus propios fines e intereses algunos filósofos «fenomenólogos»... No todos, por supuesto. Esa utilidad viene a depender de los niveles reales de potencia que habitan en el investigador...
¡Pues claro que nunca fuimos ni somos ni seremos iguales, súcubos-espectros que habitan todavía las pobres tristes gastadas polvorientas territorialidades artificiales de arcaicas y remotas cofradías del ser inasible que fluye sin puntos ni comas manchado por afanes ascensionales y mentidamente metropolitano en una olvidada serie de otras mis viejas identidades poliprovinciales!
Mis vertiginosos nuevos «personajes conceptuales», en silencio, nos diferencian ya para siempre: ¡Sí, ustedes!
El «Se impersonal» —ese que a «mis yoes» sostiene y sustenta en pleno ejercicio intensivo de «su» voluntad de potencia—, elige por siempre no ser «los ustedes» que pude ser en el Eterno Retorno de la Diferencia transmutante.
¡Oh metamorfosis continua de la potencia que falsifica pero no miente!
Armando Almánzar-Botello
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23 de mayo del 2015
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DIA-GRAMA, TÍMPANO, HUELLA, HIMEN...
Por Armando Almánzar-Botello
El «Se» impersonal («on» en francés) de Maurice Blanchot, de Gilles Deleuze, pero también de Samuel Beckett, no es el «Se» caracterizado por la desdiferenciación y el anonimato como empobrecimiento, tal como lo concibe Heidegger: el «uno» (Das Man: el uno impersonal del «se dice») cuya impotencia «parpadea» (hablando heideggerianamente), incapaz de propiciar la «apertura» de un mundo.
El «Se» en Blanchot, en Beckett y en Deleuze es «preindividual, impersonal y nómada», está relacionado con el torrente de las singularidades, y es el que realiza la experiencia del devenir: «no Se cesa y no Se acaba de morir» (Blanchot, Deleuze).
La experiencia de la máxima intensidad la realiza un «Se», no un «Yo» como necesaria coagulación ilusoria de fuerzas.
Ernst Jünger nos recuerda que la instancia en nosotros que «vive» los momentos de máxima intensidad, alegría o entusiasmo también opera mediante la desaparición de la individualidad.
Entonces, la experiencia no «pertenece a», no la «tiene» una conciencia egoica, sino una suerte de «conciencia-manantial» impersonal (E. Jünger), «conciencia virtual de derecho» (Deleuze), «conciencia a-subjetiva, prerreflexiva, impersonal; duración cualitativa de la conciencia sin yo»: eso que Deleuze, Blanchot y Beckett denominan un «Se», y que Deleuze llama «una vida», una suerte de «vivo sin vivir en mí» (dice yo), en la pura «inmanencia de un campo trascendental de beatitud» laica... ¡Ja!
Siempre que toco el borde ígneo de la roca inconcebible que llamamos realidad, si me acosan de improviso los enigmas de una vida que me hace despertar a solo un punto del colapso, edifico una semántica muralla protectora, un bastión helicoidal de preguntas laberínticas, un pretil de sintaxis convulsiva; erijo muros de conceptos que me ayudan a poner a raya lo real —carente de sentido su imposible, negro agujero blanco del desastre—, al mismo tiempo que habilitan (permeables), personajes conceptuales palpitando, eso loco y singular que no hay de «yo» vibrando en «mí», para que pueda vislumbrar con brío el sinsentido, lo (im)presente, y trace Eso así en el plano de inmanencia —dicho «se» pre-individual, impersonal, neutro—, las líneas de fuga, mutación y sobrevuelo que prosiguen, más allá de mi persona, muy después del crujido deleuziano de los cuerpos con sus causas, la finita y breve ontología del viaje infinito del Amor, con su virtual “seriatura” de catástrofes... ¡Jo!
Copyright Armando Almánzar-Botello.
Santo Domingo, República Dominicana.
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EL ACRÓBATA Y EL PAYASO
DAS DING. In statu nascendi *
Por Armando Almánzar-Botello
A Raymond Roussel; a Clarice Lispector; a Alfred N. Whitehead, in memoriam
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Septiembre de 2013
Texto publicado en el Blog Otros Textos Mutantes el sábado, 21 de marzo de 2015
Copyright Armando Almánzar-Botello. Santo Domingo, República Dominicana
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EL LIBRO, LA ESCRITURA Y EL HUEVO FRITO *
Por Fredesvinda Báez Santana
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14 de marzo de 2017
Copyright Fredesvinda Báez Santana y Armando Almánzar Botello. Reservados todos los derechos de autor. Santo Domingo, República Dominicana.
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SINTHOME ≠ SYMPTÔME
A Jacques Lacan; a Jacques Derrida. In memoriam
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Al publicar un síntoma tórnase incurable: se transmuta
la fonética, la música del hueso en la escritura.
Insólita suplencia de una falta...
(Im)posible des-decir
el poema paradójico del Ser así con letras...
Fragor de lo agrietado
en la cadena de fonemas.
¡Rota!
Diseminante al fin...
Genético desgarro de fotones.
Dice:
¡acéntrica semántica del polvo!
Brilla un Se impersonal cuando silencia.
Y áspero el síntoma
(lo)cura...
¿punto?...
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EL ACRÓBATA Y EL PAYASO
«Utilizando la metáfora de la literatura como “circo”, Hugh Kenner distingue, si mal no recuerdo, dos tipos básicos de escritores: el sujeto “acróbata” de la escritura, al estilo de James Joyce, y el sujeto “payaso” de la escritura, al modo de Samuel Beckett. El “escritor acróbata”, nos diría Kenner, viene a ofrecer el testimonio heroico y grave de su pericia, el impresionante despliegue de su potencia y rigor creadores. El “acróbata” tipo Joyce explotaría hábilmente su precisión, su maestría. El “payaso” tipo Beckett, por el contrario, realiza su propia versión de la cuerda floja; tematiza y simula, paradójica y eficazmente, su “inhabilidad e impericia” de segundo grado, aproximándonos vertiginosamente al punto de resta y “deflación semántica” en que se derrumban todo Saber y toda “consistencia yoica”. La dialéctica del acróbata y el payaso se despliega en el espacio del humor, en ocasiones negro...». (Fragmento). Armando Almánzar-Botello: «Beckett y el grado cero de la retórica».
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~DAS DING. In statu nascendi *
«El arte nunca es casto, y habría que mantenerlo alejado de todos los ignorantes inocentes. Si la gente no está preparada para él, no hay que permitir que se acerque. Sí, el arte es peligroso. Si es casto, entonces no es arte». Pablo Picasso
«Recordando al gallo Mopsus, al abismo del huevo caósmico, aquí, ahora, desnuda: la “vulvo-escritura-catástrofe” se mira en espejo (im)propio». Armando Almánzar-Botello
«Observando de soslayo al cielo, quizá un tanto presumida, la gallina pone un huevo: consuma el don refulgente, orgullosa de metafísica... ¡Clocló! ¡Clocló! ¡Cocoteeeco!» Armando Almánzar-Botello
«Risus purus, la risa que se ríe de la risa...» Samuel Beckett, Watt, Editorial Lumen, Barcelona, 1970, p. 53
«Para el artista que ausculta sigiloso el campo virtual de la inmanencia, es necesario vivir en efecto la profundidad originaria y sus peligros hermenéuticos, lo inaccesible cuasiapofático, las prosodias desgarradas del abismo en apariencia fraudulento. Algo muy distinto y hasta frívolo se manifiesta cuando el saber común del hombre calculador se limita meramente a inferir la retracción de lo inabordable... El dicho aséptico y programado que de modo habitual utiliza el hombre aferrado a sus pretiles de seguridad logoteórica, no alcanza originalidad alguna en su frígida, apofántica, engreída, retórica y ciega vindicación de un terrible decir abstractamente inabordable. Insulsa escritura del idiota en el huevo caósmico y primigenio.». Armando Almánzar-Botello
Por Armando Almánzar-Botello
A Raymond Roussel; a Clarice Lispector; a Alfred N. Whitehead, in memoriam
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Propagó, alardeando casi, en el transcurso afiebrado y turbulento de sus días, la excelsa noticia milagrosa, la buena nueva que auguraba el inminente y pastoril advenimiento.
Pronosticó sin rubor alguno la puesta en acto salvífica —el concreto aparecer brillante o la mistérica emergencia—, de una novísima estructura o Cosa, ontopológico-geométrica, prodigiosamente inédita, irrebatible y vital.
Petulante anunció al orbe, con viva voz perentoria, lo tremendo: el numinoso aborigen futuro, el renacer de lo extraordinario.
Llegado al fin el justo momento de imprimir la Cosa en el mundo —de confiarla o descubrirla en la muda existencia expectante para cura de la humana flaqueza y garantía de una Gloria Mayor—, de un modo lacónico, absorto, quizá un tanto presumido, observando de soslayo al cosmos con el vacío mirar de lo neutro, consumó el don refulgente, orgulloso de metafísica…
Humedecida la superficie de la Cosa por la extraña singularidad de lo íntimo; un poco teñida de sangre y de búdica inofensiva impureza por el titánico brío alcanzado en su extático alumbramiento: surgió al mundo, casi alquímica, recóndita y ecotécnica, la misma rutinaria estructura —sencilla (im)prevista exacta; frágil y fértil y mágica—, la que desde hace millones de años, con astucia y eficacia genéticas, viene utilizando, ungido, como su medio estándar de calco, reproducción y trascendencia, repetición mutación diferencia, el críptico saurio alado que hoy la ciencia taxonómica —cuando esta se torna en sintagma de áureo vulgo democrático—, sencillamente designa como inalcanzable Gallina de Granja.
—Recordando al gallo Mopsus, al abismo del huevo caósmico, aquí, ahora, desnuda: la vulvo-escritura-catástrofe se mira en espejo (im)propio.
¡Tanto cacarear para poner al fin el mismo huevo!
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Septiembre de 2013
Texto publicado en el Blog Otros Textos Mutantes el sábado, 21 de marzo de 2015
Copyright Armando Almánzar-Botello. Santo Domingo, República Dominicana
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EL LIBRO, LA ESCRITURA Y EL HUEVO FRITO *
Por Fredesvinda Báez Santana
«El grado de máxima originalidad por algunos alcanzado: el huevo frito en forma de pistola jurídicamente autorizada.» Fredesvinda Báez Santana
-----------En aquel breve, limpio y maravilloso escrito* —humorístico-metafísico y alegórico-simbólico—, el huevo cósmico y primordial que genera la perseverante gallina es concebido por el escritor Armando Almánzar-Botello como un recurso “técnico” del ave para ella intentar perpetuarse en la vida y memoria de las especies, aunque resulte filosóficamente demasiado reiterativo...
Como dirían Jorge Luis Borges y Salvador Dalí: la trascendencia del huevo es la consabida gallina: cloqueante, “tartamuda” y demasiado derivativa... o el huevo frito en formato de pistola.
Pese a toda la evidencia prodigiosa de su mérito, ¿no sería el huevo acaso un milagro banal de la simple persistencia petulante?...
14 de marzo de 2017
Copyright Fredesvinda Báez Santana y Armando Almánzar Botello. Reservados todos los derechos de autor. Santo Domingo, República Dominicana.
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SINTHOME ≠ SYMPTÔME
«El análisis, más que ninguna otra praxis, está orientado hacia lo que, en la experiencia, es el hueso de lo real.» Jacques Lacan
«Me he permitido afirmar que el sinthome es precisamente el sexo al que no pertenezco, es decir, una mujer. [...] Puede decirse que el hombre es para la mujer todo lo que les guste, a saber, una aflicción peor que un sinthome.» Jacques Lacan
«Escritura no es tan sólo grafía... Entendemos por “letra”, en la vía abierta por Lacan, la pura materialidad del significante como semblante roto, cuando deja de aparecer en el registro de lo simbólico y se manifiesta en lo imposible-real, en la caída del decir analítico donde la palabra se revela por lo que oculta: goce-acontecimiento en los cuerpos y escritura litoral, dislocada, entre la deflación del sentido y la pulsión vislumbrada en su dimensión real de sinsentido fáctico. Escritura y letra: testimonios paradójicos del encuentro del sujeto con lo Real imposible, en la errancia problemática del Ser...» Armando Almánzar-Botello
Por Armando Almánzar-Botello
A Jacques Lacan; a Jacques Derrida. In memoriam
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Al publicar un síntoma tórnase incurable: se transmuta
la fonética, la música del hueso en la escritura.
Insólita suplencia de una falta...
(Im)posible des-decir
el poema paradójico del Ser así con letras...
Fragor de lo agrietado
en la cadena de fonemas.
¡Rota!
Diseminante al fin...
Genético desgarro de fotones.
Dice:
¡acéntrica semántica del polvo!
Brilla un Se impersonal cuando silencia.
Y áspero el síntoma
(lo)cura...
¿punto?...
Comunidad insospechada que a partir
del sin-sentido se sustenta,
lo herida,
lo sujeta,
al sujeto lo revierte.
del sin-sentido se sustenta,
lo herida,
lo sujeta,
al sujeto lo revierte.
Lazo extraño por venir...
¡Fármaco-escritura!:
lumínico vendaje y muerte cierta
lo Real de otro cuchillo.
¡Fármaco-escritura!:
lumínico vendaje y muerte cierta
lo Real de otro cuchillo.
Habita el Ser su doble vínculo.
¡Sésamo, ábrete, cesa un dios de no decirme!
Tanto tiene de ti-niebla tu luz, como de ríspida
mujer se torna el mundo…
La tomo aquí despierto:
en pura guerra de un azar ya sin fractales...
Lóbrego yo labro y líquida la piedra se vierte impredecible:
Oro ardiendo inagotable:
la Palabra.
Lo digo en el diván polivalente: Lo-cura nada el tiempo:
el Universo...
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Febrero de 2007. (Texto retocado).
Copyright Armando Almánzar Botello.
¡Sésamo, ábrete, cesa un dios de no decirme!
Tanto tiene de ti-niebla tu luz, como de ríspida
mujer se torna el mundo…
La tomo aquí despierto:
en pura guerra de un azar ya sin fractales...
Lóbrego yo labro y líquida la piedra se vierte impredecible:
Oro ardiendo inagotable:
la Palabra.
Lo digo en el diván polivalente: Lo-cura nada el tiempo:
el Universo...
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Febrero de 2007. (Texto retocado).
Copyright Armando Almánzar Botello.
Reservados todos los derechos de autor.
Santo Domingo, República Dominicana.
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