lunes, 23 de abril de 2018

UNHEIMLICH, UNCANNY, SINIESTRO... (Notita)

Marzo de 2012

Glosando a Freud, Heidegger, Lacan, Trías, Estiú, Braunstein...


Por Armando Almánzar-Botello


El término Uncanny es el vocablo equivalente en idioma inglés a la palabra alemana utilizada por Sigmund Freud en su libro de 1919, titulado Das Unheimliche

Con dichos términos se alude a la “inquietante familiar extrañeza” que genera en los sujetos el retorno de aquellas personas, seres o acontecimientos que fueron en un principio “familiares o conocidos”, pero que devinieron “extraños, amenazantes o siniestros”, es decir, pavorosos, al ser evacuados del sistema preconsciente-consciente y reprimidos en el sistema inconsciente, con el olvido radical que dicha represión comporta. 

Denomínase así Unheimlich a lo que fue familiar (heimlich) pero ha dejado de serlo (Un-heimlich), y, por tal motivo, su evocación o retorno se produce bajo el sabor, el olor o la especie de la extrañeza o la inexplicable amenaza.

Sigmund Freud, Jacques Lacan, Martin Heidegger, Emilio Estiú, Eugenio Trías (este último en su obra Lo bello y lo siniestro), el importante psicoanalista Néstor A. Braunstein, entre muchos otros, explican de un modo resumido y pertinente este fenómeno de transfiguración etimológica y proto-psicoanalítica. 

Jorge Luis Borges dice que la palabra Uncanny es prácticamente intraducible y que alude a un tipo de “horror sobrenatural” poco frecuente.

Afirma el autor de La biblioteca de Babel que el término inglés equivaldría a lo Unheimlich alemán. 

Borges, anglófilo declarado, supone además que el vocablo Uncanny resulta aplicable —quizá por primera vez en la literatura (¿inglesa?), según el argentino dice recordar—, a la novela Vathek de William Beckford, específicamente a la descripción que hace dicho autor de un original Infierno que se presenta como extraña biblioteca-laberinto, con extrañas salas, túneles o departamentos correspondientes a los círculos dantescos multiplicados hasta el delirio...

Esta arquitectura infernal resulta ser preludio de la misma obsesión de Borges por ambos elementos, biblioteca y laberinto, y una anticipación, dice el autor de El Aleph, de los “satánicos esplendores” presentes en las obras de Poe, De Quincey, Baudelaire, Huysmans...

Debemos prolongar dicho Infierno unheimlich, en su carácter de “antesala eterna de consulta”, a las obras de Kafka (El proceso y El castillo), Ionesco (Las sillas), Beckett (Final de partida), Sartre (A puerta cerrada)... En esta última obra, el autor plantea que “el infierno son los otros”...

No obstante, al margen de las referencias inglesas y norteamericanas que resalta Borges, Sigmund Freud, en su famosa obra monográfica Das Unheimliche (traducida por L. López Ballesteros y de Torres con el título de Lo siniestro), utiliza como principal exponente de lo unheimlich un famoso relato del escritor, músico, pintor y jurista alemán (muy criticado en vida por Hegel y por Goethe), Ernst Theodore Amadeus Hoffmann. 

El nombre del relato, en alemán, es Der Sandmann, y se ha vertido al español como El hombre de la arena, y en otras ocasiones como El arenero. El cuento pertenece al libro de Hoffmann titulado Nachtstücke, traducido como Nocturnos, obra que ofrece un total de ocho relatos.

Como nos recuerda con suma pertinencia Néstor A. Braunstein siguiendo a Freud y, evidentemente, al Martin Heidegger de Introducción a la metafísica (Barcelona, Editorial Gedisa, 1999, pp 136-139), la palabra alemana Unheimlich y su equivalente en inglés Uncanny, remiten etimológicamente a lo que en el mundo griego homérico se denominaba: deinón o deiná, y que significan lo “tremendo” o “grande”, eso desmedido que produce “temor y temblor”...

Posteriormente se habló de deinóteron o deinótaton con el significado de "admirable", "maravilloso". 

Evidentemente existe aquí, en estas dos últimas palabras —en la acepción trágico-sofocleana de dichos términos—, una represión u ocultamiento de la connotación “tremebunda”, terrible, que reviste el término deinótaton en el texto de Homero.

Posteriormente, como señala Braunstein siguiendo a Heidegger, el gran poeta proto-romántico alemán Friedrich Hölderlin traduce el deinótaton griego como Ungeheurer, “monstruoso”... 

Luego Rainer Maria Rilke habla, siguiendo la estela de Hölderlin, de “ángeles terribles”...

Aprovechando aquí sin lugar a dudas el pensamiento de Freud, Martin Heidegger, en su trascendente obra Introducción a la Metafísica, traduce al alemán el término griego deinóteron como Unheimlichsten

Como hemos ya señalado, desde López Ballesteros y de Torres, “primer” traductor de la Obras Completas de Freud al español, el término utilizado para traducir Unheimlich a este idioma es “Siniestro”. 

Así lo hace también el filósofo español Eugenio Trías, por ejemplo, en su lúcida y hermosa meditación sobre la belleza, los límites y la razón fronteriza.

No obstante, la estética de Trías, a pesar de hablar de “exorcismos ilustrados” de lo siniestro, permanece finalmente prisionera de una concepción de la belleza como “velo del horror”, como luminosidad o ekphanéstaton, y no logra penetrar con auténtico vigor en el territorio de las estéticas rotas, del “atravesamiento del velo”, en el campo en torsión de las est/éticas del a-coso por la Cosa (das Ding), en fin, de las estéticas posjoyceanas de “lo real obsceno” y de “lo abyecto” —aquí no hablo de la banalidad pornográfica— que rompen con la idealización del Uno y con la claritas comprendida al modo tomista-escolástico.

Es preciso señalar que con la traducción se pierde lo que en alemán se expresa con el prefijo “Un”: algo heimlich, familiar, hogareño (heim: hogar), se ha convertido en Un-heimlich, en “a-hogareño” o en “no hogareño”, es decir, en extraño, desconocido, pavoroso, siniestro. 

Uncanny, en inglés, tiene todas estas connotaciones de arrastre que hemos mencionado, y es el término especializado que se utiliza para traducir al inglés el Unheimlich freudiano...

Es muy pertinente, por lo tanto, el uso de dicho término, Uncanny, al igual que el de Unheimlich, para describir la extrañeza que suscitan en nosotros muchas situaciones u obras de arte que “activan” la dimensión siniestra “propia” del Deseo humano, de la alteridad constituyente que nos “trabaja desde adentro”, de la otredad promisoria o benéfica, por un lado, y amenazante o maléfica por el otro, que desborda siempre, en su carácter de goce y exceso, de real imprevisible, los límites de lo familiar y conocido.



27 de marzo de 2012


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miércoles, 18 de abril de 2018

Van Gogh carcajeando, la mira fijamente...

«¡Ah, gusanos hijos de puta, bellacos cebados de tocino, nos odian a nosotros los jóvenes!...» William Shakespeare, Falstaff, Enrique IV 

«...El suspenso provisorio de masculinidad inasignable (Deleuze, Badiou) que llamamos hombre o padre, constituye una invención o actualización de un devenir-mujer virtual en lo inmanente, un artificio tético de la metáfora en la línea metonímica de fuga creada por lo femenino neutro (Almánzar-Botello) y su fluir ilimitado...Yo diría, matizando y extrapolando los vislumbres de Lacan, Deleuze y Badiou, que la mujer, como signo privilegiado, teje, incansablemente, campos de fuerzas libidinales indiscernibles o gradientes erógenos inasignables, habilita vías de tránsito para los encuentros y desencuentros del sinsentido y el sentido, de lo masculino y lo femenino, de la pulsión y la Deutung, del Cuerpo sin Órganos y sus n sexos...» Armando Almánzar-Botello

«Morir no sería más que entregar una nada a la nada; pero esto sería imposible de concebir, porque cómo podría uno, no siendo más que una nada, entregarse de un modo consciente a la nada, y no solo a una nada vacía, sino a una nada rugiente, cuya nulidad solo consiste en su incomprensibilidad.» Franz Kafka

                                       H R Giger: Li 1. Fotolitografía, 1974 

Por Armando Almánzar-Botello

Al gran artista Luis Buñuel, In memoriam


El óxido repite lo pasado sus motores en revuelta.

Sorda furia cacofónica en taquión inabordable.

¡Kali ahora máquina caósmica!
Terrible turbina cibernética o astro-madre-oscura.
Turbia y deseante...

El último retorno. 

Turbulencias de una letra 
profunda como el punto absorto que no cesa... 
¡Pero punto!

Entre tanto: muerto el perro como un padre, 
liberada la mujer se desnuda en el azar 
caprichosa en un lugar no fractal de la comarca.

Grita, habla, nombra, calla: 
¡piedra viva parpadeante, río necesario!

¡Yemayá!

Sangra, vuela, ruge.
Diosa germinante de la huella: 
trazos primordiales. 
Vida-Muerte.

Agua, cyborg, libre nada.

Labra: Crea: Olvida.

¡Okute Yemayá! 
Presumidos renegados del exilio.

Todos: Nadie.

¡Lilith!

¿Vibra en ella oscura la prosodia
del relámpago desértico,
madura ella al fin, 
a la sombra de palmeras dátil entreabierto?

¡Lilith!

A-sefirótica letra indecidible, 
carne andrógina en su génesis virtual 
                                                y a-cosmológica: 
borde vacilante de cuántico agujero 
—absorto fragor imperturbable, 
extraviado misticismo para Scholem— 
que a todo mundo esplendoroso lo erosiona, 
lo derrumba y lo desnombra. 
Trazo caligráfico encendido por abismo 
de lámpara que arde su alfabeto a-cabalístico: 
lupina incertidumbre quiasmática de pliegues, 
lalengua en la penumbra, animaloba-lengua est/ética 
el pelambre ¡roto al fin por Joyce el ekphanéstaton!
velluda y dulcemente originaria bestia erógena, 
casi para mí ahora toda vaginal o virginal o vulva, 
agria en baba hembra...

¡Lilith!

Nuevamente habla ella. ¡Lilith!
Dice: No... Sí... ¡El vértigo y el rayo!

Desemejante al fin su devenir
mujer molecular escu(l)pe hombres.
Luz inédita de soles.

A-seráfica desea tocar la trascendencia 
maquinal de superficies. 

                                         ¡Y danza!

La Mujer tachado el La no existe ahora. 
No hará semblante de Amo nunca ella. 
Al Otro silenciosa posiblemente ame... quizá odie. 

Dirá ¡no! a la hipóstasis del verbo,
al descenso y al ascenso por anástasis, 
al pálido y ausente señor de nuestros lares.

Gozará Lilith en su revuelta simulacros.
Tampoco El Hombre existe... Posthumano...

¡Finalmente reinará la rugiente apocatástasis!

¡Retorna el fuego escrito en insólito decálogo:

¡Okute-Yemayá, madre de agua!

Diversa la mujer molecular
—con ciega portentosa lucidez—
ya sopla por el mundo lo (im)posible.

En bloques de memoria, turbulentos, 
vuelven neutros de futuro,
                                            cabalgando,
rizomáticos rostros, laberintos, que Lilith con furor
desgarra y lame...

Antropófago en mujer el viaje intenso lo transmuta. 
Fatal demiurgo andrógino que no llegó a Tiresias,
en línea imprevisible de fuga cinegética, turbiamente sobrio, 
dionisíaco bebiéndose otra copa de abstinencia, 
sensual-oscurecida se desliza por sus labios...

Sonriendo yo Van Gogh su espejo roto la vislumbra...




Septiembre de 2017. (Otra versión del texto)


Armando Almánzar-Botello. Santo Domingo, República Dominicana.




Otro blog en el que figura otra versión del texto:



Enlaces relacionados en este mismo blog: 



//almanzarbatalla.blogspot.com/2017/06/ironia-y-cultura-fragmento-martes-17-de.html

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sábado, 14 de abril de 2018

IMPERIALISMO Y ATAQUE A SIRIA. Lacan, Derrida, Žižek, Chomsky, Medea Benjamin...

Noam Chomsky: «El ataque de EE.UU. contra Siria sería un crimen de guerra.»

«Debemos recordar que, a propósito de la compleja y conflictiva situación política imperante en Siria, el pensador esloveno marxista-lacaniano Slavoj Žižek, de un modo muy filosófico y abstracto-intelectualista (estilo que muy bien podría funcionar en esta coyuntura como mascarada ideológica) colocaba a la “insurgencia” siria contra el régimen de Bashar al-Ássad del lado de lo Real lacaniano. Además, consideraba Žižek a las fuerzas occidentales interventoras y al gobierno sirio como instancias que se disputaban los registros lacanianos de lo Simbólico y lo Imaginario.» Armando Almánzar-Botello

«El sector industrial estadounidense está en crisis, si es que no ha muerto ya. Gracias a las amnistías fiscales y a los engañosos acuerdos que llevan la etiqueta de “libre comercio”, se ha dado a las empresas toda clase de incentivos para buscar en el extranjero mano de obra más barata, eliminando los empleos de clase media mientras los altos ejecutivos ricos se enriquecen cada vez más [...] Pero hay un sector que no se ha visto afectado: el de las empresas que se benefician fabricando el instrumental de alta tecnología de la guerra moderna, el último gran producto que exporta Estados Unidos. Lo que el antiguo presidente Dwight D. Eisenhower llamaba “complejo militar-industrial”». Medea Benjamin

«[...] Sin la palabra, en tanto [que] ella afirma el ser, solo hay “Verliebtheit”, fascinación imaginaria, pero no amor. Hay amor padecido, pero no don activo del amor.

Con el odio sucede lo mismo. Existe una dimensión imaginaria del odio pues la destrucción del otro es un polo de la estructura misma de la relación intersubjetiva. Ya les señalé que se trata de lo que Hegel reconoce como el callejón sin salida de la coexistencia de dos conciencias, a partir del cual deduce su mito de la lucha por puro prestigio. [...]

El odio en nuestro discurso cotidiano se reviste de muchos pretextos, encuentra racionalizaciones sumamente fáciles. Tal vez sea este estado de floculación difusa del odio el que satura, en nosotros, la llamada a la destrucción del ser. Como si la objetivación del ser humano en nuestra civilización correspondiera exactamente a lo que —en la estructura del ego— es el polo del odio [...] El odio encuentra allí los objetos cotidianos con los que nutrirse. Pero, sería un error pensar que este odio está ausente en las guerras, donde algunos sujetos privilegiados lo realizan plenamente.» Jacques Lacan. “El concepto de análisis”, en Seminario I (1953-1954) , Los Escritos Técnicos de Freud, Editorial Paidós, Barcelona, 1981, páginas 403 y 404.


Por Armando Almánzar-Botello


Para Jacques Lacan, en su lógica cuasi-modal o alética, utilizada para la formalización de la verdad en psicoanálisis, lo “Real” participa de una doble definición: lo “real imposible”, que “no cesa-de-no-escribirse”, es decir, aquello no registrable ni programable, imprevisto y ajeno desde adentro a la simbolización, un real que se resiste a ser asimilado y domesticado por el expediente de la fórmula matemática o por la significación intencional husserliana, por el intento unívoco, efectuado por un sujeto del enunciado, de formular lógica, matemática, lingüística o ideológicamente, “la verdad de la verdad”...

Por ese motivo, Lacan establece un nexo o vínculo entre lo Real y el exceso. A dicha plétora y exceso indomeñables apuntan lo Real y lo Imposible.

Lo Real es, en este sentido, lo que resiste a la simbolización explícita o a la codificación, eventualmente perversa, escamoteada y/o programada en la sombra...

Por otro lado, tal como se puede leer en cierta fase del pensamiento de Jacques Lacan y como nos recuerda muy oportunamente Jacques-Alain Miller, existe una dimensión de lo real que ya no se revela como imposible (lo que “no-cesa-de-no-escribirse”), sino que se manifiesta bajo la modalidad de la contingencia (lo que “cesa-de-no-escribirse”), que debemos distinguir, a su vez, de lo posible: lo que “cesa-de-escribirse”.

Esta contingencia del “cesa-de-no” permite dar el testimonio de aquello que, abriendo los meandros y claroscuros del inconciente, capacita a la “dupla no complementaria analista- analizado” para realizar un análisis en sentido estricto: pasar del trauma meramente padecido por el analizado, de “eso” que “no-cesa-de-no-escribirse”, a lo que, a través del proceso analítico y en el contexto de la transferencia, “cesa-de-no-escribirse” y se inscribe, se escribe, dando lugar así al “carácter fronterizo y terapéutico” (J. Alemán Lavigne) de un decir que implica una suerte de conjunción-disyunción del Deutung (sentido) y la Trieb (pulsión).

Avanzado con el tema de fondo que nos ocupa, debemos recordar que un gran pensador como Jacques Derrida llegó a considerar que ni siquiera los ominosos atentados contra el World Trade Center en septiembre del 2001, fueron actos que implicaron, en sentido estricto, el registro que Lacan denomina “lo Real-imposible”.

Derrida no consideraba esos hechos “terroristas” como ejemplos de lo que él mismo conceptualiza como “Acontecimiento imprevisible”; categoría que, por su alusión a la “imprevisibilidad no comandada ni sobredeterminada” por los poderes fácticos o formales de los dominios establecidos —conocidos o no por los sujetos en proceso—, se podría poner en relación (in)directa con el carácter resistente y “absorto” de lo Real-imposible lacaniano.

Se preguntaba Derrida si esos eventos terribles del 11 de Septiembre procedían realmente de una “exterioridad”, si estaban libres de toda programación doméstica y de todo carácter “auto-inmune”…

El concepto lacaniano de “extimidad”, y el cuasi-concepto derridiano de “parergon” (marco indeterminado que separa y une, simultáneamente, el “ergon” con su “afuera”), podrían aquí explicar o ayudar a pensar esta contaminación problemática de lo “interior” y lo “exterior”, de la “víctima” y el “victimario”, del “terrorismo de Estado” y el terror “terrorista”… de la “violencia mítica del poder procedente del Estado” (Walter Benjamin) y la violencia insurgente del pueblo como “ergon” o energía “desencadenada”…

Slavoj Žižek, siguiendo e interpretando a Jacques Lacan, equipara lo Real con un Vacío y una errancia no programada —ni programable— que impide un cierre del Orden Simbólico en su vocación totalizante, y, en última instancia, totalitaria...

Es preciso reiterar que Žižek, en una cierta etapa o fase de su obra, deja de concebir lo Real como “núcleo duro” y pasa a considerarlo como un “vacío”, algo que vendría a disolver la pretensión de auto-consistencia de lo simbólico, mutación señalada por Ernesto Laclau, en su polémica con el pensador esloveno, como una “traición” de Žižek al concepto lacaniano de lo Real traumático, inasimilable…

Posteriormente, el autor de Visión de paralaje teoriza una tripartición de lo Real que juega con el trípode lacaniano “Real”, “Simbólico”, “Imaginario”.

Entonces Žižek establece, de un modo que tal vez, en ciertas ocasiones, resulte un tanto gratuito-filoneísta y merecedor del “escepticismo” de un Noam Chomsky, una serie compleja de deslindes entre lo “Real-simbólico”, lo “Real-imaginario” y lo “Real-real”...

Debemos recordar que, a propósito de la compleja y conflictiva situación política imperante en Siria, el pensador esloveno marxista-lacaniano Slavoj Žižek, de un modo muy filosófico y abstracto-intelectualista (estilo que muy bien podría funcionar en esta coyuntura como mascarada ideológica) colocaba a la “insurgencia” siria contra el régimen de Bashar al-Ássad del lado de lo Real lacaniano. Además, consideraba Žižek a las fuerzas occidentales interventoras y al gobierno sirio como instancias que se disputaban los registros lacanianos de lo Simbólico y lo Imaginario.

Sin entrar, por ahora, en el análisis detallado de esta problemática “tripartición de la tripartición” con respecto a lo Real, digo simplemente que con dichas definiciones de lo Real, tanto las formuladas por Jacques Lacan (Real-imposible y Real-contingente) como las reformuladas por Slavoj Žižek “redescribiendo-distorsionando” la categoría del gran psicoanalista francés, no veo ninguna pertinencia “teórico-crítico-hermenéutica” en el hecho de concebir y argumentar que ciertos grupos paramilitares —instancias armadas de hombres en gran medida subordinados a lo molar-totalizante de la Axiomática Capitalista Occidental, es decir, mercenarios, y, en muchas ocasiones, meros asesinos de diferentes nacionalidades: sicarios, pseudo-soldados bajo “contrato descaradamente mercurial” (lo simbólico-circular por excelencia: perverso en este caso)— puedan formar parte de una supuesta “resistencia revolucionaria”, en apariencia “disruptiva” y ligada a “lo Real-heterogéneo batailleano” (uno de los puntos de partida del concepto de “lo Real-imposible” en Lacan, conjuntamente con los pensamientos de Kant y Hegel), cuando, hasta ahora, esas fuerzas “rebeldes” solo han resultado sospechosas de ser programadas por organismos de inteligencia como la CIA, sobrecodificadas y orientadas por “atractores extraños” procedentes de la misma Axiomática Capitalista Occidental: Fuerzas mentidamente humanitarias y revolucionarias.

A nuestro entender, estamos más bien en presencia de una simulacralización de la Revuelta llevada a cabo por los agentes del Biopoder Imperial de Occidente comandados por los Estados Unidos. Falsa “causa ausente” de “un pseudo-real” absoluta y perversamente programado por lo simbólico-mercurial, hipostasiado ahora bajo una fórmula que pretende justificar el violento recurso neocolonial y guerrero, con la apelación a una retórica pseudo-filantrópica, humanitaria y falsamente universalista.

Aun si aceptamos el carácter “bifronte”, “mixto”, “polivalente”, que podría caracterizar a esta “insurgencia popular”, esa instancia de supuesta ruptura, de pretendida “frangencia” con respecto al Orden Simbólico fundamentalista de Bashar al-Ássad, no alcanzaría nunca el estatuto de lo Real lacaniano-indomeñable, porque finalmente queda subordinada al cerco duro del Capital Axiomatizado y sus agentes beneficiarios...

Lo inasimilable de lo Real no implicaría para Lacan, políticamente hablando, romper con una codificación o estratificación autoritaria o fundamentalista, para que, de inmediato, las fuerzas supuestamente democráticas, “humanitarias” y “revolucionarias” así liberadas pasen a ser capturadas por otra configuración molar y militar-opresiva, más totalitaria y peligrosa todavía —para el juego de la multiplicidad y lo plural—, que la misma “territorialidad arcaica” fundamentalista (Deleuze) que supuestamente se pretendía erosionar, pulverizar y transfigurar en nombre de la supuesta liberación de los pueblos... ¡y de la mendaz democracia entendida al estilo American Way of Life!

Salvando las distancias relativas, ¿quiénes eran los rebeldes en Irak y en Libia, por ejemplo?

¿Cuáles fueron los resultados de las intervenciones militares realizadas en esas naciones por los Estados Unidos y las potencias occidentales que apoyaron la política genocida del Imperio?

En esos países los llamados “rebeldes” eran grupos financiados por los intereses occidentales orientados a lo que todos conocemos: Al saqueo de los recursos de esas naciones. (Conozco de primera mano pruebas vivas, tangibles de dicho saqueo… y no se trata de información obtenida por medio de libros o a través de la prensa…).

¿Resultado de las maniobras “civilizatorias, justas y democráticas” de EE.UU. y sus aliados?: el caos político-social en esas naciones y el sufrimiento innombrable de la población civil, más próxima esta en su compleja polivalencia a la problematicidad de lo Real inabordable y a la “incompleción de la verdad”, que los “insurgentes-mercenarios pagados por Estados Unidos” en el caso de Siria, los cuales, en las presentes circunstancias, se descubren más bien en su condición de “máquinas de guerra” que han perdido su genuina capacidad mutante (Deleuze) por encontrarse ligados, estructuralmente, por co-funcionamiento y de forma indirecta, a la vocación imperial de unidad-totalidad-verdad característica del complejo cibernético-militar-financiero de Occidente...

¿Se ha cuantificado la cantidad de insurgentes en Siria y se ha determinado su efectiva ausencia de complicidad con los sectores hegemónico-monológicos de Occidente?

¿Hay reales pruebas de los ataques químicos del gobierno sirio a la población civil, que no sean las mismas “pruebas” aportadas por los interesados en bombardear e invadir a Siria para hegemonizar en la zona y saquear sus recursos?

¿Es preciso recordar ahora que nunca, nunca se descubrieron en Irak las presuntas armas de destrucción masiva que “justificaron”, ante la opinión pública mundial, el bombardeo a Bagdad y la posterior y brutal invasión occidental-estadounidense al territorio iraquí?

¿Cuál es, estructuralmente, el efecto de esas intervenciones militares, su impacto en el complejo e (im)predecible juego geopolítico de fuerzas e intereses en lucha, y a quiénes favorecen —voluntaria o involuntariamente— en el Orden Simbólico de una realidad planetarizada construida esencialmente por las fuerzas de captura y reterritorialización imperialistas?

¿Son los rebeldes en Siria, en las presentes circunstancias, “representantes de un Real” inabordable que apertura, desde su estatuto potencial de (im)posible, nuevas posibilidades societales favorables para los pueblos de esa región, o más bien funcionan como un mero apéndice instrumental de la Axiomática ampliada del Capital en su vocación guerrera y de rapiña?

Estas podrían ser interrogaciones žižekianas, si se quiere... de inspiración lacaniana.

Y que conste: ¡No estoy juzgando aquí fenómenos más amplios y complejos como la Primavera Árabe!


Martes, 3 de septiembre de 2013. (Texto retocado).


IMÁGENES DEL COLLAGE FOTOGRÁFICO: Desde el ángulo superior izquierdo, en el sentido de las manecillas del reloj: 1) Jacques Lacan; 2) Jacques Derrida; 3) Medea Benjamin; 4) Slavoj Žižek; 5) Noam Chomsky.


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NOTA DE 2018:


Dado el actual balance o ecuación mundial de fuerzas en términos de poder tecnológico-militar y económico, las múltiples consecuencias de un ataque bélico contra Siria por parte de los Estados Unidos y sus aliados, europeos o no, podrían ser radicalmente imprevisibles y catastróficas.  

© Armando Almánzar-Botello. Santo Domingo, República Dominicana.


Otro blog en el que figura este mismo texto:

Blog Cazador de Agua:
https://tambordegriot.blogspot.com/2013/09/imperialismo-y-ataque-siria-lacan.html?m=0


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sábado, 7 de abril de 2018

Petronilo y Marvina

Diálogo íntimo entre Petronilo Ánima y su esposa Marvina cazadores corporativos de agua producido en algún lugar de la monstruosa Megalópolis Transterráquea (MT), a mitad del siglo XXI.


Por Armando Almánzar-Botello

A Enrique Vila-Matas


     —Petronilo —dijo con lento susurro su esposa transgénica Marvina (híbrido de humano y mantis religiosa), que yacía desnuda junto al cazador de agua conectados ambos eróticamente al sistema domótico de Realidad Virtual—: ¿será cierto que Thomas Pynchon, supuestamente descriogenizado hace una semana, no existe ni existió nunca como escritor, que él también, en tanto que personalidad biográfica, es una ficción tecnológica más, producida por un cluster de computadoras alimentado por selectos grupos de scholars de las principales universidades de Estados Unidos? 

   Según dicen los artífices del nuboso rumor nanoinformático, ese grupo de cyberescritores —de una forma hipertextual, neoconspirativa, cuántico-tecnosatánica y ultrasecreta—, viene produciendo desde hace largos años la extraordinaria, oblicua y extensa narrativa borderline, peligrosamente híbrida y fronteriza, que atribuimos a ese ominoso fantasma todavía hoy denominado “Thomas Pynchon”. La foto de dicho enigmático narrador probable persona-invento corporativo, ilusorio letrado replicante que se sustrae al escrutinio del público lector, holograma o espectro tetradimensional de la escritura, nunca aparece ni apareció en la solapa de sus obras, y, aunque virtualmente Pynchon parece haber informado a los medios que fue alumno en Cornell University, hace largos años, de Vladimir Nabokov —santo pedófilo autor de Lolita y Pálido fuego—, el especialista en ajedrez y mariposas, el gran hombre de letras ruso que realizó en inglés sus más importantes obras literarias, dijo un día no recordar en absoluto el nombre de ningún Thomas Pynchon dentro de la lista de sus antiguos discípulos universitarios... Un enigma que permanece hoy como tal en el ámbito de las cyberpublicaciones rosa y del corazón. 

     Y pensar que un crítico judío-norteamericano, el viejo, lúcido y ya casi olvidado Harold Bloom —quien se atrevió a llamar a Miguel de Cervantes Saavedra o a William Shakespeare, ahora no recuerdo con exactitud, “el inventor de lo humano”—, declaró a Thomas Pynchon, ese gran simulacro del marketing y del spot publiciario, esa especie de genial cyborg trucado, ese monstruo discreto pero también omnipresente y omnisapiente, ese sujeto en proceso sin identidad fija y generador maquínico de textualidades conspiranoicas o enjambres de quimeras cibernéticas, como “una” figura central del canon de la narrativa estadounidense de todos los tiempos...

    —¡Bueeeenoo!, todo lo que mencionas es muy inquietante, Marvina; es algo “techno-unheimlich”, como dicen los cyberfreudianos —respondió a su esposa Petronilo Ánima mientras distraídamente le acariciaba el código de barras y la velluda vulva palpitante a esa extraña mujer de sexualidad insaciable—. Imagínate —continuó Petronilo— que el Premio Pulitzer dominicano Junot Díaz no existiera realmente como autor, y que su obra creativa se limitara a ser un simple experimento programado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) o por la International Business Machine Corporation (IBM)... ¡Sería una cosa terrible para el orgullo literario y patriótico de la República Dominicana! ¿No te parece, mi amor?... 

    Por cierto, en su novela Bleeding Edge de 2013 (traducida al español como “Al límite”), Pynchon, el narrador de relatos puzzles-cajas negras, alude a las visitas que un grupo de sujetos psiquiátricos diagnosticados con el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) como clínicamente “borderlines” o “fronterizos” —miembros de una supuesta Asociación Norteamericana de Personalidades Fronterizas—, realiza anualmente, con fines recreativos, a diferentes fronteras geográficas del mundo. Se trata, en apariencia, de contra-afectuar terapéuticamente la sintomatología borderline (el trastorno límite de la personalidad, nosológicamente situado entre la neurosis y la psicosis) visitando literalmente fronteras reales entre países... En el último viaje de la mencionada Asociación se incluye una visita, unheimlich y alucinante, a la frontera entre la República Dominicana y Haití: “una zona turbulenta con un karma melancólico”, tristeza y melancolía cuyos reales motivos no se mencionan en los “folletos turísticos” dominicanos, según dice el narrador. Cuando el buque utilizado por los turistas o viajeros borderlines, el Aristide Olt, entra en el puerto fronterizo de República Dominicana-Haití, la narración, apretadamente, se desplaza desde la Masacre del Perejil contra los haitianos, realizada por el viejo dictador dominicano Rafael L. Trujillo, hasta una pintoresca descripción del puerto de Manzanillo; desde el muelle de Pepillo Salcedo hasta el negocio inmobiliario en la zona; desde los yaniqueques y chimichurris de la culinaria callejera dominicana, hasta una consideración ético-psicológica sobre los “nativos” de esa región de la isla de Santo Domingo, supuestamente movidos por la avaricia en los negocios y por el deseo de “joder a los yanquis”; desde una referencia a la mamajuana, infusión alcohólica elaborada con raíces, cortezas de árboles y miembros de tortugas carey, una bebida o phármakon que se consume en Dominicana como afrodisíaco, hasta una escueta información sobre la santería y el vudú haitianos, que posibilitan la producción de brebajes mágicos destinados a ser ingeridos, con fines amorosos o inconfesables, por los habitantes domínico-haitianos de la zona, quienes, según el narrador de Bleeding Edge, hablan una mezcla de criollo haitiano y dialecto cibaeño... No falta en la descripción la proliferación de lianas en la “jungla”, lagartos y flamencos.... 

    El viaje de los borderlines de la novela de Pynchon recuerda el paseo de los esquizofrénicos narrado en el Malone muere de Samuel Beckett, pero cargado psicoanalíticamente con una dosis letal de maléfica leche... 

   Pynchon siempre ha pretendido explorar las más diversas realidades históricas construyendo máquinas deseantes y agenciamientos rizomáticos, utilizando metáforas tecnológicas que intentan conferir sentido a lo inexplicable —a los agujeros negros del Universo, de la historia, de la escritura y de la subjetividad—, trazando líneas de fuga desterritorializantes que revientan las localidades, los limes y preconceptos, abriendo con la imaginación y la potencia trópica la comarca de la incertidumbre por la que un sujeto fractalizado transita, explorando lo múltiple real y no domesticable por el buen sentido ni por el sentido común, atravesando los umbrales, muros, tabiques y baremos que deslindan y aseguran la identidad de los seres y las cosas en la topografía del mundo. 

     ”No obstante, la información que maneja Pynchon sobre la frontera entre Haití y la República Dominicana es ridículamente insuficiente, etnocéntrica y folklorcentrista; en algunas zonas carece hasta de verdadero sentido del humor. Aquí se percibe la imperturbable vocación yanqui de ofrecer fórmulas clave y recetas salvíficas para solucionar, curar o neutralizar hermético-cabalística, histérica, democrática, bulímico-anoréxica, obsesivo-compulsiva, originalísima, universalista, paranoico-esquizofrénica, vanguardista, rizomática, erudito-erótico-deportiva, ciberimperial, macro y micro-narratológica, lúdico-bélico-financiera y tecno-psico-biopolíticamente, los ecológicos, bizantínico-laberínticos problemas semiosférico-textuales de la mega-maquínico-deseante, multidimensional y compleja mundaneidad ampliada en su plano virtual de inmanencia consistente y molecular... ¡Viva la grandeza de Pynchon! Pero en efecto, todo lo relativo a la República Dominicana y a la República de Haití, prácticamente se puede hallar en una o dos páginas de la novela... 

     Marvina, por toda respuesta a lo dicho por Petronilo Ánima, emitió un intenso y enigmático zumbido erótico-animal, y tomando entre sus hábiles dedos posthumanos el flácido miembro sexual de Petronilo, pudo llevarlo, con oscuras e inefables caricias de mantis religiosa, al máximo grado de turgencia protésica y erección ergonómica. Al contemplar con sus ojos de fósforo el resultado palpable de sus libidinosas maniobras electrizantes, el engendro humanoide y femenino-transgénico, gimiendo como solo puede hacerlo un íncubo genético-experimental, montó lujuriosamente al desamparado cazador de agua que yacía tendido, meditando en ausencia —con la vigorosa y ondulante verga erecta en modo gigeriano y cefalópodo: tentáculo con ventosas biotecnológicamente retocado. 

   Como un yoguín tántrico que se abandona en silencio al pensamiento de la iluminación, Petronilo Ánima respiró boca arriba, al compás de la sinuosa Marvina, en el místico cybertálamo, nanoneobarroco y domótico-virtual... Y entonces, las bombas de agua y el sistema de captura cuántica emitieron el rumor inaugural de alarma.

Como aquel que percibe en el monótono devenir silencioso de la gris arena de los días la llegada ominosa de un instante decisivo y prefijado, abandoné de inmediato el resplandor hipnótico de la pantalla del computador y escuché el rumor de la Ciudad en mi sangre. Cerré los ojos un momento para abrirlos de pronto hacia otra luz, ya galopando con la fiebre de mi cuerpo en la resolución y el asombro. Temblaba el misterio en la clepsidra...

    En catástrofe la superficie topológica del texto: Con la intensidad y precisión necesarias para llegar al piso 125 en donde nos encontrábamos Marvina y yo haciendo el amor y equipados con nuestros dispositivos protésicos de ardiente audición infrasónico-erótica —casi suspendidos en el filo neutro del Acontecimiento, escuchamos con absoluta nitidez las vibraciones emitidas por el Afuera genético y turbulento, como si las voces de síntesis procedieran de múltiples drones dotados de nano-altoparlantes, esa tecnología de vuelo con poder de control telepático que ronda con persistencia, desde hace años, en torno a las viejas Torres semiderruidas de la zona periférica de la Megalópolis. 

   En este momento, mi mujer y yo tampoco descartamos la posibilidad de que las singularidades nómadas y los mensajes infrasemánticos surjan de un narrador neural indeterminado —cuarta persona del singular—, que atravesando los egos y la niebla de nuestra propia inconciencia cuántica, nos viene a ofrecer con impasibilidad la irrevocable noticia tremenda que dice la verdad de nuestra disolución: 

    —¡Los bárbaros, en alianza con los extraterrestres, ya “se” tomaron la Ciudad de Agua!




7 de octubre de 2015


Armando Almánzar-Botello. Santo Domingo, República Dominicana.



ANEXO 2016



DELEUZE-GUATTARI, ANTI-EDIPO, BECKETT…

Por Armando Almánzar-Botello

«A ciertas “cabecitas buscadoras” les asiste la razón cuando manifiestan sus dudas con respecto al orificio por el que llegaron al mundo». A. Almánzar-Botello.

PREGUNTA: «En El Anti-Edipo, Gilles Deleuze dice como sigue: “Galería del paseo del esquizo, cuando los personajes de Beckett se deciden a salir”. ¿Será eso una forma del filósofo francés referirse a los rasgos esquizoides en El Innombrable?». Señor X

RESPUESTA: «No, Señor X, Gilles Deleuze y Felix Guattari no se refieren, en la zona específica que señala usted, a los “rasgos esquizoides” de “El innombrable”.

Paso a explicar el asunto brevemente, tomando como referencias el libro de Deleuze-Guattari “El Anti-Edipo. Capitalismo y esquizofrenia”, Barral Editores, Barcelona, 1974, y las obras de Samuel Beckett, “Molloy” y “Malone muere”, Alianza Editorial, Madrid, 1973.


El texto de Deleuze-Guattari, en español (traducción de Francisco Monge) dice realmente: 

“Comitiva del paseo del esquizo, cuando los personajes de Beckett se deciden a salir. En primer lugar hemos de ver cómo su propio andar variado es asimismo una máquina minuciosa…” Gilles Deleuze y Felix Guattari. “El Anti-Edipo. Capitalismo y Esquizofrenia”, Barral Editores, Barcelona, 1974, página 12. 

Cuando Deleuze-Guattari hablan de Beckett en el pasaje citado por el señor X, perteneciente al principio mismo del “Anti-Edipo”, los pensadores no se están refiriendo, como he dicho, a “El innombrable” de Beckett sino al paseo de los esquizos al final de la segunda novela de esa trilogía beckettiana constituida por “Molloy”, “Malone muere” y “El innombrable”. 

El paseo de los pacientes internos, como digo, se prepara en la zona final de la novela “Malone muere” donde se puede leer: 

“… Al grano. Una mañana Lemuel, habiéndose dirigido al salón antes de entrar en servicio, como exigía el reglamento, encontró, clavada en el tablón, una nota que le concernía. Grupo Lemuel, excursión a las Islas, si el tiempo lo permite, con la señora Pédale, salida 13 horas…” Samuel Beckett. “Malone muere”, Alianza Editorial, Madrid, 1973, página 151.

En el mismo párrafo del “Anti-Edipo” (página 12, en la edición Barral, 1974) Deleuze-Guattari se refieren a Beckett cuando mencionan las bicicletas y las bocinas; aluden a la madre y al nacimiento de Molloy, y citan la primera novela de la trilogía (“Molloy”), donde dice el personaje: 

“Hablar de bicicletas y de bocinas, qué descanso. Por desgracia, no es de esto de lo que tengo que hablar ahora, sino de la que me dio a luz, por el ojo del culo si mal no recuerdo. Primera vaina. Me limitaré, pues, a añadir que aproximadamente cada cien metros me detenía para descansar las piernas, tanto la sana como la enferma, y no solo las piernas, no solo las piernas”. Samuel Beckett, “Molloy”, Alianza Editorial-Lumen, Madrid, 1973, página 21. 


La referencia, en esta misma zona de “El Anti-Edipo” a “las piedras de succión” y al dispositivo maquínico que forman los bolsillos del abrigo de Molloy, sus manos, su boca y la circulación de las piedras, pertenece también a “Molloy”, no a “El innombrable”. 



Sería muy simplista pensar que toda la intención de Deleuze-Guattari al citar y aludir a estos textos de Beckett se reduce a presentar personajes esquizos como simples caracteres clínicos, psicológicos, de una novela realista tradicional. 



Tampoco se deben olvidar la crítica realizada en “El Anti-Edipo” a la concepción de la locura propia de la psiquiatría oficial (crítica hecha desde un punto de vista parcialmente colindante con la corriente antipsiquiátrica de Laing y Cooper, muy en boga en esa época) y el severo cuestionamiento al psicoanálisis institucionalizado. 



Solo se salvan para Deleuze-Guattari algunos aspectos del pensamiento de Jacques Lacan, como su planteamiento del objeto “a” en su condición de plus-de goce real…

El asunto aquí es un poco más complejo: Deleuze y Guattari están comenzando su obra “El Anti-Edipo. Capitalismo y Esquizofrenia”, utilizando citas y referencias a situaciones paradigmáticas en una cierta modernidad (las famosas “Memorias de mi enfermedad mental” de Daniel Paul Schreber, el “Lenz” de Büchner, “El Capital” de Marx, los textos de Freud, Artaud, Bataille, etc. etc.) que les permitirán definir el funcionamiento de lo que teorizan como “máquinas deseantes”, es decir, configuraciones libidinales en las cuales el Deseo establece conexiones transversales, síntesis disyuntivas y conjuntivas, cortes, acoplamientos de objetos parciales y de flujos (Cuerpo sin Órganos: CsO), posibilidades que definen una “operatividad deseante” que se manifiesta más allá de las oposiciones naturaleza/artificio, hombre/naturaleza, industria/phisis, sujeto/objeto, y que le permite al “sujeto procesual y esquizo” vivir o experimentar la naturaleza, lo real, lo social, el mundo, como un proceso de producción, engendramiento y auto-engendramiento:


“De suerte que todo es producción: producciones de producciones, de acciones y de pasiones; producciones de registros, de distribuciones y de anotaciones; producciones de consumos, de voluptuosidades, de angustias y de dolores…” Deleuze-Guattari, obra citada, página 13. 


Posteriormente, la categoría operativo-crítica de “máquina deseante” es sustituida en el pensamiento de Deleuze-Guattari, en “Mil mesetas”, por ejemplo, por otros conceptos como “rizoma”, “agenciamiento”, “dispositivo”, etc. etc. etc.



En Beckett la psicología estalla, y los personajes, en erosión hasta por las mutaciones constantes de sus nombres e identidades, efectúan un proceso que manifiesta la apertura escritural beckettiana a una dimensión de la subjetividad-mundaneidad que nos habla de un sujeto real reventado, roto, pero tenaz (“cabezas buscadoras”), en exploración constante de un universo acéntrico, fragmentado, desarticulado, del cual han desaparecido los valores metafísicos estabilizantes, la ontopología (copertenencia ontológica, ahistórica, esencialista, entre el ser socio-cultural y un determinado territorio) y las funciones comunes de los elementos práctico-instrumentales . 



Los universos creativos de Beckett remiten a una suerte de realidad fictiva en catástrofe, constituyen auténticas escrituras del desastre (Blanchot), que implican una puesta en verdadero abismo de la subjetividad-mundaneidad y de la lecto-escritura textual aseguradora. 



Deconstrucción de codificaciones semióticas, narrativas, estéticas, ideológicas, más que simple saga o periplo habitual de los actantes, tal como se presentan estos en los textos narrativos “estabilizados” a los cuales está acostumbrado el lector común. 



29 de junio de 2013


© Armando Almánzar-Botello. Santo Domingo, República Dominicana.

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