«La Hilflosigkeit se puede identificar con el desamparo y el vértigo. Frente a ese desamparo radical que produce vértigo se erige la angustia como mecanismo de defensa. La “Abbau des grammatischen Fundaments” (destrucción —Abbau— de los fundamentos de la gramática: Heidegger, Derrida) genera un vértigo que el sujeto intenta obturar mediante una intensa y angustiada búsqueda de la estabilidad de la sintaxis canónica. ¿Podría operar una cierta obsesión gramatical “normativista” como el compulsivo intento angustiado de restablecer, por esta “suplencia de la función paterna forcluida”, la estabilidad del nexo interpersonal que define al sujeto, que lo reposiciona en el mundo por el vínculo y el lazo social?». Almánzar-Botello, A. (2018). «La lógica peripatética como refugio ante lo poético: anudamiento compulsivo y sintaxis canónica del sujeto fragmentado» (fragmento).
«“Ambigua con hipérbaton y enfática en la hipálage, lo digo: ¡tú manejas la sintaxis por un dolor transido desde la piel al miedo!”. Cierto uso heterodoxo de la lengua inaugura o abre una puesta en abismo que devora al sujeto estabilizado. La sintaxis normativa o canónica intenta ocultar esa infundamentación atópica del sinsentido indomable operando como un muro defensivo contra un vértigo que desborda con creces a la angustia y la precede» (Almánzar-Botello y Báez Santana, 2026).
ESCUELA DE LA SOSPECHA (Escuela hipotética en la que Paul Ricoeur, filósofo hermeneuta francés, incluye a Friedrich Nietzsche, Karl Marx y Sigmund Freud)
Por Armando Almánzar-Botello
La denominación de «Escuela de la sospecha» se perfila conceptualmente por primera vez en el capítulo II, «El conflicto de las interpretaciones», de la magna obra de 483 páginas titulada Freud: una interpretación de la cultura, de la autoría del relevante filósofo y hermeneuta francés Paul Ricoeur.
Para Ricoeur existe un trío grandioso en una modernidad crítica que persiste: Friedrich Nietzsche, Karl Marx y Sigmund Freud...
El mencionado filósofo galo utiliza las categorías de «pensadores o maestros de la sospecha» y «escuela de la sospecha» en el subacápite 3 del aludido capítulo II, titulado «La interpretación como ejercicio de la sospecha» (página 32 de la obra de Ricoeur en la edición que citamos).
Allí menciona el pensador francés a las tres relevantes figuras que nombramos, como representativas de una crítica al pensamiento cartesiano de la certeza apodíctica de la conciencia.
La llamada sospecha hermenéutica, en su intento de descubrir estructuras profundas, determinaciones ocultas, instancias que funcionan por detrás de las máscaras, sesgos o distorsiones introducidos por la presunción de evidencias y transparencias, se opone a la vocación autárquica de la conciencia autoconvalidante tal como aparece en Descartes.
Desde aquel momento a la fecha, se han operado cambios significativos en el panorama de la filosofía contemporánea, acompañados de muy precisos cuestionamientos a la llamada hermenéutica de la Escuela de la sospecha.
Críticas como las de Jacques Derrida, Michel Foucault, Hans-Georg Gadamer, Jacques Lacan y sus seguidores, etcétera, demuestran el vínculo íntimo y último que sostienen las ideas de sospecha y desenmascaramiento con los valores ontoteológicos de la llamada metafísica occidental de la claritas y la presencia.
Jacques Derrida, en particular, cuestiona también el concepto de continuidad que sirve de fundamentación a la hermenéutica del primer Hans-Georg Gadamer, autor de la magna obra Verdad y método, aunque el filósofo alemán viene a realizar allí una severa crítica a la pretensión metafísica restitutiva que rastrea y descubre en la hermenéutica de la sospecha.
No obstante, Derrida se posiciona estratégicamente a favor de un movimiento de destotalización y de discontinuidad antigadameriano, que conduce al filósofo judío-argelino de lengua francesa a producir el cuasiconcepto que denomina «restancia diseminal» de los textos interpretados, entendida dicha «restancia» (restance) como imposibilidad de tocar un fondo último del texto, pero también como imposibilidad de alcanzar el fundamento supuestamente irreductible de la época histórica que se refracta en dicho texto con el trabajo de la escritura.
Nada escapa, en el vigilante pensamiento deconstructivo de Jacques Derrida, a la diseminación y a la infundamentación posterior a la defundamentación nietzscheana y heideggeriana, a una estrategia posfundacional que si bien acepta cierta fundamentación, la entiende como transitoria, contingente, histórica y provisional.
Frente al ser inmóvil de Parménides, Derrida replantea, de un modo paleonímico, el todo fluye de Heráclito.
La sospecha de Paul Ricoeur participa, involuntaria y estructuralmente, de la idea metafísica de que un fondo verdadero o la verdad de un fundamento último vendría a ofrecerse después de la caída de las máscaras engañosas que ocultan al ente mismo tal como es. No obstante, algunos protocolos y presupuestos de la denominada hermenéutica de la sospecha siguen vigentes.
La indudable vigencia de estos tres grandes pensadores (Marx, Nietzsche y Freud) a través de la relectura crítica de su obra, la gran e insoslayable actualidad de sus respectivos pensamientos, es otra cosa distinta y más compleja.
Armando Almánzar-Botello
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3 de noviembre de 2012
Santo Domingo, República Dominicana.
Ver: Paul Ricoeur: Freud: una interpretación de la cultura, Siglo XXI Editores, 1973, páginas 32 a 35. (La obra en francés, titulada De l’interprétation. Essai sur Freud, fue publicada en Editions du Seuil, Paris, 1965).
P. D. No se debe confiar demasiado en Wikipedia como fuente principal e infalible de información y conocimientos... todavía no...
ESCUELA DE LA SOSPECHA Y OTROS SOSPECHOSOS (A propósito de un supuesto olvido)
Por Armando Almánzar-Botello
Existe un trío grandioso en una modernidad crítica que persiste: Nietzsche, Marx y Freud.
No se me ha olvidado Charles Robert Darwin; sencillamente, el pensamiento del gran naturalista inglés no pertenece al espíritu de esa trilogía histórica y hermenéutica que menciono.
Si de citar figuras decisivas para la comprensión de la cultura occidental se tratara, se me habrían olvidado también Parménides, Heráclito, Platón, Aristóteles, San Agustín, Santo Tomás de Aquino, Descartes, Spinoza, Kant, Newton, Hegel, Leibniz, Heidegger, Einstein, etcétera.
En la breve nota yo hago más bien referencia a lo que se denomina, pertinentemente, como «Escuela de la Sospecha», que incluye, para su definición, a estos tres autores paradigmáticos: Marx, Nietzsche y Freud, denominados también filósofos del desenmascaramiento.
Evidentemente, no estamos restando importancia al gran aporte intelectual y transformativo del pensamiento de Charles Darwin en la historia de las ideas y de la cultura de Occidente.
El mismo Freud lo menciona como el pensador que junto con el gran Copérnico inflige a la humanidad una modalidad crucial de descentramiento, una de las llamadas «tres heridas al narcisismo»; el tercer pensador del descentramiento sería el mismo Sigmund Freud.
Sencillamente no se incluye a Darwin en esta trilogía porque pertenece a lo que Michel Foucault llamaría otra episteme, «otro campo histórico de saber articulado».
10 de diciembre de 2012
Copyright Armando Almánzar-Botello
Santo Domingo, República Dominicana.

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