«—Mi nombre es Legión... —dijo el cerdo en aquel sueño... ¡y se perdió en la muchedumbre!» 2008 Armando Almánzar Botello: «Ciudad de neón». (Microrrelato)
«...La idea de “persona” debería sustituirse por la idea de “máscara” o “disfraz”: pues la persona o el yo esconde, bajo su aparente unidad, una multiplicidad. Bajo el yo indiviso se esconde Multitud. Cada uno de nosotros encierra, por tanto, una multitud de máscaras. No hay unidad sino desdoblamientos y travesti...» Eugenio Trías: Filosofía y Carnaval
Por Armando Almánzar-Botello
A la memoria de Arthur Rimbaud
A Dionisio Cañas
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Goteando la luna vacío en las esquinas, un hombre deforme
regresa de las calles.
Polvo y miedo es la ciudad
en su frente y en sus labios.
La noche de neón respira como un cuerpo. Asciende su deseo.
Desnuda los acordes disonantes
de la carne.
La torre que delira resopla
contra el muro alucinado del silicio...
Fría su bombilla de ausencias, mordido por lo aórgico
subió las escaleras:
Roto por la sombra el hombre taciturno.
De nuevo con silencio escribe aquí en su cuarto:
A negra, E blanca, I roja, U verde, O azul: vocales...
Peligro y rumor en su página convulsa: ardiente y filosa la escritura,
abre túneles de asombro en la inmensidad que sangra.
Indescrita la noche allá en lo alto.
Astillas cristalinas del sentido:
Las luces del metro descuartizan la mirada...
El poema está en la mesa. El hombre se levanta.
Dejó de ser un yo y vio al fin a nadie:
ahora multitudes descubre por espejo,
la batalla de los rostros en una sola cara.
Ahora es un coro,
ahora es un diálogo con otros que lo habitan,
desde que somos letras, desde que somos aire...
Legión es ya su nombre...
¡El reino será nuestro!
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© Armando Almánzar-Botello, 2008. (Texto ligeramente retocado)
Armando Almánzar-Botello
Blog Otros Textos Mutantes. Miércoles, 18 de febrero de 2015
Copyright Armando Almánzar Botello. Reservados todos los derechos de autor. Santo Domingo, República Dominicana.-----------------------------------------
EGO, IDENTIDAD RELACIONAL, MÁSCARAS Y DEFUNDAMENTACIÓN...(Comentarios de 2011)«—Mi nombre es Legión... —dijo el cerdo en aquel sueño... ¡y nuevamente se perdió en la muchedumbre!» 2008 Armando Almánzar Botello: «Ciudad de neón». (Microrrelato).
«...La idea de “persona” debería sustituirse por la idea de “máscara” o “disfraz”: pues la persona o el yo esconde, bajo su aparente unidad, una multiplicidad. Bajo el yo indiviso se esconde Multitud. Cada uno de nosotros encierra, por tanto, una multitud de máscaras. No hay unidad sino desdoblamientos y travesti...». Eugenio Trías: Filosofía y Carnaval.
Por Armando Almánzar-Botello
Desde el punto de vista de Trías en Filosofía y Carnaval, no hay un rostro verdadero, no existe un fondo último de la persona. Esta es la ilusión del humanismo metafísico: un yo-fetiche, esencializado. Por eso me gusta la alusión que hace el poeta Dionisio Cañas a las máscaras múltiples.
Las máscaras múltiples de los indios kwakiutl, por ejemplo, implican la actualización de diferentes estados o dimensiones de lo sagrado. Son hierofanías múltiples que remiten a la idea de una polivalencia y multiplicidad de lo sagrado, tal como lo entendía Mircea Eliade.
En el caso de Eugenio Trías, creo que se alude más bien —y sigue en esto a Friedrich Nietzsche y a Antonin Artaud, autores mencionados explícitamente por el filósofo catalán—, a la dimensión de la “defundamentación”, a eso que Artaud denomina la Fiesta, y que representa una “crisis de los fundamentos” en su Teatro de la Crueldad.
Nietzsche, en Más allá del Bien y del Mal nos habla de la experiencia gozosa de esa “defundamentación” cuando dice que detrás de cada caverna se abre otra caverna todavía más profunda, y que debajo de toda superficie se abre un mundo subterráneo más inmenso, más vasto, etcétera.
Allí no se toca nunca fondo (grund) sino sinfondo (abgrund). La idea del desenmascaramiento como revelación de un rostro verdadero, duro, esencializado, es concebida por el Trías de Filosofía y Carnaval como una simple ilusión metafísica.
Para él, la “verdadera y única sinceridad” posible se encuentra en el reconocimiento del carácter ficticio de las máscaras.
Trías llama represión de la imaginación a la hipóstasis de una máscara, a la sustancialización de “una” máscara (en este sentido el Poder como Dominio es la instancia por excelencia de sustancialización).
Posteriormente, Trías trabaja en su obra La razón fronteriza una concepción de la subjetividad y de la razón muy próxima a la conceptualización lacaniana del sujeto.
En la referida obra entiende Trías la razón como algo “fronterizo”, como instancia no sustancial y no definible en el contexto de la razón idealista, de la cogitación cartesiana que persigue la certeza. Entiende que la vía regia de acceso al “más allá del límite”, al más allá de lo que él denomina el “cerco del aparecer”, es el “Símbolo” como campo de mediación.
Con el símbolo así concebido reaparece una vez más la dimensión polivalente y enigmática de la máscara…
Lacan hablaba de que, al final de un psicoanálisis, cuando parecen haber caído todas las máscaras, solo queda una sucesión eventualmente formalizable de las máscaras.
© Armando Almánzar-Botello. Santo Domingo, República Dominicana. Reservados todos los derechos de autor.
RELACIONISMO...
Frente a este “relacionismo” exacerbado que impone el mundo actual con la espectralización y virtualización de las interacciones sociales y la “heterodireccionalidad” que ello inevitablemente comporta, el sujeto asume un narcisismo defensivo de tercer grado.
Junto al narcisismo primario del yo (moi) imaginario que surge en la Fase de Espejo (entre los 6 y 18 meses de edad en el sujeto humano) y al narcisismo secundario del “ideal del yo” que permite al sujeto una catexis permanente y aseguradora de su propia imagen, surge una vertiente de mascarada narcisista sobreañadida que el sujeto utiliza como expediente imaginario de “vendaje” para garantizar la apariencia de su unidad en un contexto de relacionismo desmedido que tiende a “saturar” las posibilidades de catexis del yo narcisista “tradicional”.
Ese narcisismo “terciario” es una suerte de “narcisismo protésico hipertrofiado” que intenta salvar al sujeto de su disolución en un mundo espectralizado por las comunicaciones tecnotelemediáticas, por el interaccionismo exacerbado.
De hecho, el sujeto es siempre procesual. Se encuentra en un proceso permanente de “desterritorialización/reterritorialización”, de pliegue/despliegue/repliegue, de reformulación de su dimensión simbólica o tética por el impacto de lo semiótico constituyente (Julia Kristeva).
El sujeto vive en relación permanente con un Afuera genético que funciona como una suerte de “extimidad” problemática que disuelve la oposición clásica afuera/adentro.
El sujeto expuesto a esa “extimidad” como Afuera genético realiza un proceso de redescripción permanente de sus límites y aumenta sus valencias activas, pero sobre-expuesto, se satura y estalla en una serie de “facetas yoicas” que requieren de un vendaje protésico.
De ello son ejemplo “los llamados narcisismos postmodernos”.
La idea de “yo saturado” proviene del campo del constructivismo y fue acuñada por Kenneth Gergen en su libro del mismo título. He transitado por sus páginas –está editado por Paidós—, mas nunca me ha interesado demasiado por el manejo que en dicho libro hace Gergen de ciertos conceptos psicoanalíticos que forman parte de lo que el lacanismo denomina, críticamente, Ego Psychology y Teorías de las Relaciones de Objeto… Esto no quiere decir que el concepto de “yo saturado” carezca de toda utilidad operativa y conceptual…
No obstante, para la comprensión de este problema de las relaciones entre subjetividad, cyborgización y virtualización prefiero leer a Pierre Lévy, a Philipp Quéau, Donna Haraway, Jacques Derrida, al mismo Jean Baudrillard, a Tomás Maldonado, Mark Dery, Deleuze, Slavoj Žižek; a Marc Guillaume, a Paul Virilio, a Sherry Turkle… a lacanianos de Hispanoamérica como Jorge Alemán Lavigne y Néstor A. Braunstein…
© Armando Almánzar-Botello. Santo Domingo, República Dominicana. 2011. Reservados todos los derechos de autor.
ESQUIZOFRENIZACIÓN...
El epígrafe de Trías no necesariamente alude a la “esquizofrenización” del sujeto como patología y crisis (hundimiento). Esa “despotenciación de la subjetividad” por vía de la proliferación de máscaras que opera Trías, se refiere a la caducidad histórica de cierto humanismo tradicional y su concepto de “persona” como unidad plena y sin falta. Es una crítica a la concepción cartesiana del sujeto como unidad y plenitud.
A lo que apuntan el texto de Trías y la reflexión sobre el sujeto escindido en el mundo contemporáneo, es a una redefinición del estatuto de sujeto, el cual, de ser considerado como una unidad armónica, pasa a ser concebido, en el contexto del pensamiento de Nietzsche y Freud, como un ser múltiple, contradictorio, diverso, plural y en proceso. Aunque desde Kant y Schelling, el “carácter limítrofe del sujeto” comienza a perfilarse.
El sujeto no es una unidad sino una tensión dialéctica entre unidad y multiplicidad, entre lo fijo y lo fluido, entre lo autónomo y lo relacional.
Después de Nietzsche, Freud, Heidegger, Lacan, Deleuze, Derrida, Laclau, Trías, etcétera, el sujeto es una conjunción de territorialidad y desterritorialización, de suspenso de flujos y de puro devenir. Esa tensión entre instancias opuestas es lo que define, como dislocación, el estatuto del sujeto contradictorio.
Como dice Trías —quien dicho sea de paso no utiliza en la última etapa de su pensamiento la categoría de sujeto sino la de “fronterizo”—: el “sujeto” fronterizo es una tensión entre el círculo hermético y el círculo del aparecer.
© Armando Almánzar-Botello. Santo Domingo, República Dominicana. Reservados todos los derechos de autor.
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