«Summum jus, summa injuria» Cicerón
¿La espectrología y la paleonimia fáctica
nos darán libertad y horizonte democrático?
¡Cae roto el telón oscuro: innombrable se inicia la representación!
Por Fredesvinda Báez Santana y Armando Almánzar-Botello
A Walter Benjamin; a Theodor W. Adorno
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¿Lo trivial es el desecho, lo dañado? No creemos. No. Para nosotros lo trivial es lo breve y perfecto. Lirismo inverso para secos y oxidados trastos de viejos, metonimias lúbricas que a la fecha no lubrican. No volveremos a repetirlo. ¿O sí?
Ahora, trivialmente, lo decimos con la letra sin rubor. Lo confesamos. ¡No! Lo trivial no es el desecho ni tampoco lo dañado. Lo trivial es lo perfecto repetido. Una suerte conceptual de Kenny G. despotenciado exhibiendo microtécnica poética en concierto.
Ser intensa una música febril, textil (aunque astral un coro polimorfo aquí la llame absorto ritornello) no puede resultar jamás para nosotros trivial ni decadente.
Podría ser potente una música atonal, dodecafónica, serial y hasta electrónica (si quieres), pero no el mamotreto informativo que solo toca el mequetrefe por la simple arrogancia nocturna de otro falso club artístico —desprovisto de las fuerzas visionarias de astrólogos y brujos— sin garras que arañen y sacudan el nervio más podrido de un cadáver / cual si fuera esa tira de cuerpo el bordón de la siniestra y aterrada guitarra esquizofrénica, / del vibrante contrabajo lóbrego temblando con su vida y con su muerte, desnudos y anudados los dos bajo este lienzo de lino revertido y un brutal gabán de niebla.
¡Aclaramos con justicia que sí nos gusta mucho el jazz, pero nunca el maquillado, algorítmico y perfecto!
Escribir tonterías o insultos resultó siempre ser algo muy fácil: desde la perfumada carta manuscrita de otra época hasta el vulgar correo electrónico de hoy.
Ello siempre nos permite alcanzar la misteriosa redondez de lo perfecto. Esto no es una indirecta. No. Constituye un real poema bien directo. John Ashbery, pasible siempre de ser evocado en su espejo convexo, podría esta noche sin fin confirmarlo. Sí.
Lo trivial resulta ser la cínica y clínica frialdad de lo perfecto. Con rabia cortas el verso. ¿Lo borramos? ¡No! Lo trivial es medible fácilmente. Una libra bien pesada, exacta, de lo que sangra su enigma en esa góndola, tres libras y media de arroz importado del Véneto... Sí. Buenas noches. Gracias.
Lo dañado y el desecho poseen la virtud de un embrollo en la materia —negativa su promesa pero urgente, imprevisible—; lo enigmático dañado y sus variables te pueden dar el susto de tu vida, cuando miras, poco a poco, su oscuro carácter visceral investido de utopía, su invertida paradoja purulenta que florece, transmutada, en la mente soñadora del homúnculo más triste. Por lo menos, algo así dijeron Walter Benjamin y Theodor W. Adorno.
Diciembre de 2025
Copyright Fredesvinda Báez Santana y Armando Almánzar-Botello. Santo Domingo, República Dominicana.
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